Armados con picos y palas, un batallón de civiles extranjeros ha tomado la ciudad peruana de Pisco, prácticamente destruida por el terremoto del 15 de agosto, con el objetivo de limpiar sus calles y levantar viviendas y escuelas.
No fueron contratados por el Estado peruano ni tampoco por las empresas constructoras, son voluntarios de la organización "Hands On" (Manos en Acción), quienes han puesto fin a la impresión de que los forasteros ricos sólo se limitan a distribuir ayuda humanitaria.