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¿Quieres saber si ser un voluntario vale la pena? ¡Claro que vale la pena!. No sé en qué fecha del calendario cae la celebración del Día de los Voluntarios, pero hoy yo quiero rendir especial pleitesía a todos los cuerpos de voluntarios que se activan en este país nuestro; y lo hago porque el valor social que tiene el trabajo que realizan los hombres y mujeres que conforman esas agrupaciones, es invaluable por la calidad del servicio gratuito que le brindan a la población.
Por ello, se me ocurre mencionar a las damas voluntarias que día tras día, semana tras semana, durante todo el año, se dan, se entregan a aquellas que las necesitan... en los hospitales, los centros de salud, las policlínicas, etc., donde su labor por así decirlo, se confunde con aquellas que presta el personal asalariado, con la diferencia que estas esforzadas y dedicadas damas no perciben - no aceptarían - ninguna paga por el amor, la solidaridad y el sacrificio que con gran gusto, entusiasmo e interés, le regalan a los menos afortunados en cuestiones de salud. Estas voluntarias son, a mi juicio, seres humanos excepcionales por cuanto procuran - y logran - lo que no la medicina, lo cual es: paz espiritual, consuelo, amor al prójimo, y la visión de una nueva vida, todo lo cual es una gracia que habla de la grandiosidad de Dios que ellas, como regalo, comparten con sus hermanos que sufren.
Pero también hay otros voluntarios que igualmente regalan su talento, su dedicación y su solidaridad, no por obligación ni por mandato, sino por amor al prójimo... Ellos son los bomberos voluntarios, los voluntarios de SINAPROC, los voluntarios de la Cruz Roja, y toda esa legión de valientes y valerosos voluntarios que sólo esperan, ávidos, la oportunidad para "arrojarse a la vida para desafiar a la muerte", con tal de, exhausto, sentir la satisfacción de saber que, una vez más, se pudo lograr el objetivo: Salvar una vida, o rescatar un cuerpo. Por todo esto, aquí y ahora, digo como lo hubo dicho Miguel de Unamuno, "...El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad...".
De allí que nadie dude que no valga la pena ser un voluntario, sabiendo que su mayor satisfacción es interesarse y servir a la humanidad, si equiparamos esa noble tarea con el sufrimiento de una humanidad que padece de las "siete mil plagas..."./l ¡Au Revoir! |