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El desarrollo tecnológico en el mundo de hoy avanza a velocidades sorprendentes en todos los campos, tanto es así que, inventos que hace apenas unos cuantos años eran increíbles, son hoy una realidad tangible.
Todavía me acuerdo de las peripecias que sufrían los campesinos en las provincias centrales, Chiriquí y Veraguas, donde se concentra la mayor población ganadera del Istmo, para poder curar sus animales enfermos de gusanera.
No había una casa done no encontrara usted, colgando de la solera, el clásico frasco de cangarú, que a veces ni siquiera surtía los efectos deseados, lo que provocaba que los animales murieran finalmente desangrados o quedaran paralíticos, bajando su rendimiento a la hora del embarque para la venta.
Vacas, cerdos, perros, gatos y cuanto animal viviente creó Dios, sufrían los efectos devastadores de las gusaneras que se transmitían a través de una mosca que pone sus huevos en la herida del animal donde las larvas comienzan su acción destructiva de los tejidos.
Hoy, gracias a los adelantos en la genética y la medicina animal, y a la cooperación internacional, Panamá cuenta con un programa de Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado, basado en la esterilización de la mosca, mediante el uso de técnicas, laboratorios e implementos, incluida la aviación, lo que en el pasado habría sido tema para una obra literaria de ciencia-ficción. |