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La película cuenta con mucho humor blanco y artefactos ingeniosos.  |
Esta semana, necesitaba ver una película con algo de entretenimiento estilo Disney para contrarrestar todo lo que vi en la excelente pero depravada El Crimen del Padre Amaro.
En la cinta Mini Espías 2: La isla de los sueños perdidos (que realmente no es de Disney, pero bien podría pasar) Alexa Vega y Daryl Daryl Sabara regresan en los papeles de Carmen y Juni Cortez, los hijos de la mejor pareja de espías de la organización OSS, los esposos Gregorio (Antonio Banderas) e Ingrid Cortez (Carla Gugino).
En esta ocasión, los mini espías deben recuperar un artefacto capaz de inutilizar toda la tecnología del mundo, el cual le fue robado a un bastante inepto Presidente de Estados Unidos (Christopher McDonald), y que se encuentra en una isla perdida en el océano llena de monstruos mutantes.
Al mismo tiempo, Carmen y Juni tienen la competencia de otros dos mini espías que quieren quitarles la misión. Lo primero que uno nota de Mini Espías 2 es que la hicieron a la carrera.
Mini Espías salió apenas el año pasado, y como los niños protagonistas estaban creciendo, los ejecutivos de Dimension Films se dieron cuenta que tenían rápidamente que hacer la segunda parte para poder sacarle todo el jugo al éxito de la primera.
La película está doblada al español, lo cual en otra película sería imperdonable, pero como esta es para niños, se pasa; sobre todo cuando ves que quien dobla la voz a Antonio Banderas trata de hacer la mejor imitación que puede de la voz del actor español.
Una agradable sorpresa del Director Robert Rodríguez (quien dirigió, escribió, editó y produjo la película, además de escribir la música, y hasta barrer el set) es que incluye escenas a modo de homenaje a las viejas películas de Simbad, Jason y los Argonautas y Furia de Titanes.
Parecería que los efectos de los montruos se ven baratos, pero lo que realmente se buscaba era imitar el "look" que tenía la animación cuadro por cuadro con modelos a escala, antes de que las imágenes generadas por computadora lo hicieran todo.
Si los cinéfilos más viejos no se duermen, y se fijan bien, incluso pueden ver que se muestra un artefacto de las películas de Indiana Jones, a modo de tributo.
Mini Espías 2 no hace más que repetir la fórmula de la primera: mucho humor blanco y artefactos ingeniosos. A cualquier niño menor de 10 años le va a encantar, y es suficientemente movida como para que la mayor parte de los padres no queden roncando en la sala. |