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Es bueno darle aire al cuerpo y llevarlo de vez en cuando a divertirse para que se libere del estrés del diario bregar. Pero también es correcto ser responsable consigo mismo y con su entorno.
En este Panamá se dan cosas y casos. Uno de ellos es presentarse a un centro laboral con el "alambique" a flor de piel. La rumba no es criticada, pero sí la falta de respeto hacia compañeros y sobre todo, la falta de ética, honestidad y responsabilidad.
En estos casos, el faltante a la regla debería tomar conciencia y tener la decencia de ausentarse pretextando cualquier excusa o simplemente anunciando su inasistencia.
Llegar al trabajo con varias copas de más inhabilita al trabajador a rendir su jornada, recargando con ello a otro compañero que no estaba preparado para el imprevisto.
Lo criticable es que hay tareas laborales que se planifican y asignan con anterioridad, y al no cumplirlas, se compromete seriamente la cadena de producción en las empresas.
Lo peor en estos casos, es que quienes se dicen sus "amigos" lo destrozan a sus espaldas y por más que quiera pasar desapercibido, a la media hora todo el personal donde trabaja, se entera de las andanzas del sujeto en cuestión.
Y a ello se añade luego malas etiquetas que le perjudicarán en un futuro laboral, ya sea dentro de esa misma empresa o en otra donde aplique. Panamá es chiquito. Y todo se sabe. La responsabilidad es un factor muy importante para poder crecer como país y como ser humano. |