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La sucesión de denuncias sobre irregularidades y corrupción en la administración pública, registradas en los últimos días, tiene al gobierno de Ricardo Lagos de cabeza y a la sociedad chilena expectante, que exige medidas correctivas y la aplicación de severas sanciones.
En un inédito escenario en la realidad política de este país, ha sido encarcelado el ex subsecretario de Transportes, Patricio Tombolini (recientemente elegido presidente del Partido Radical Social Demócrata [PRSD]), y se han visto involucrados en el llamado "Caso coimas" parlamentarios gobiernistas, entre ellos Víctor Manuel Rebolledo (PPD), Eduardo Lagos (PRSD), además de Jaime Jiménez y Cristián Pareto (ambos DC).
A ellos se suma el serio cuestionamiento que ha sufrido el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Juan Pablo Letelier (PS), por recibir dinero del empresario Carlos Filippi (también hoy procesado), para financiar campañas políticas. Ante este cuestionamiento, Letelier (hijo del asesinado Orlando Letelier) decidió congelar su cargo.
Los más sorprendidos son los propios chilenos, pues los representantes de la Concertación, la coalición de partidos que apoya a Ricardo Lagos. La oposición, de derecha, ha utilizado estas confusas instancias para arremeter con nuevas críticas al gobierno, actualizando un vendaval de denuncias contra funcionarios "descubiertos" en cobros de dobles sueldos.
Pero el mayor coletazo surgió del "Caso coimas", en la VI Región, donde el empresario Carlos Filippi Barra, administrador de Plantas de Revisión Técnica, amasó una galopante fortuna gracias a su amplia red de contactos oficiales y a sus generosos aportes financieros en apoyo de campañas políticas. |