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En la búsqueda de los culpables de los atentados del 11 de septiembre, la policía de Estados Unidos ha detenido a 1.182 personas en la mayor redada desde la Segunda Guerra Mundial, según los últimas cifras del gobierno.
La mayoría de los detendidos son árabes, de Arabia Saudita y Egipto, de donde eran oriundos los 19 comandos suicidas que embistieron aviones secuestrados contra los Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono hace dos meses.
Pero numerosos pakistaníes también se encuentran entre los detenidos en la campaña antiterrorista, que ha sido criticada por grupos de derechos humanos y civiles debido a los poderes especiales que está usando el gobierno del presidente George W. Bush.
Según cifras del Departamento de Justicia, 182 de los detenidos son inmigrantes ilegales, en su mayoría personas que entraron legalmente pero se quedaron más allá del vencimiento de su visa.
Tal fue el caso de Muhammad Rafiq Butt, un pakistaní de 54 años, quien murió el 23 de octubre de un infarto en una celda en una cárcel en Nueva Jersey luego de pasar más de un mes detenido.
Su cadáver lavado y embalsamado a la manera musulmana fue enviada de regreso a Pakistán una semana después en un ataúd de acero pagado por el gobierno estadounidense.
Un cura parroquial lo había señalado a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) como sospechoso. La FBI encontró que no tenía nada que ver con los atentados, pero el Servicio de Inmigración y Naturalziación (INS) lo mantuvo detenido porque su visa venció en diciembre del año pasado. Otro pakistaní detenido fue Mohammad Mubeen, de 28 años, quien entró a Estados Unidos sin documentos.
Pero el motivo de su arresto fue que había renovado su licencia de conducir en la misma oficina de Miami 23 minutos antes de que sacara una licencia Mohamed Atta, el presunto líder de los secuestradores islámicos que habría piloteado el primer avión que embistió al World Trade Center de Manhattan.
De los más de miles detenidos, sólo nueve son considerados por la FBI como sospechosos con vínculos directos con los secuestradores y no están cooperando con la policía, ya que se niegan a dar información, según las autoridades.
Otros 17 hombres y mujeres tienen lazos indirectos, por haber compartido casas con los comandos o haberles proporcionado documentos falsos, y un número no especificado de detenidos son personas que estuvieron en el mismo lugar que un secuestrador o hecho la misma actividad, como aprender a volar aviones de pasajeros en simuladores.
Las cifras, recogidas por el diario Washington Post de fuentes oficiales, son difíciles de verificar, ya que el Departamento de Justicia anunció que, a futuro, solamente informará de personas detenidas bajo cargos federales. |