|
EDITORIAL
Rechazo del Presupuesto
El rechazo en primer debate del proyecto de Presupuesto General del Estado para el año 2002 por parte de la Asamblea Legislativa, envía un mensaje de preocupación hacia el exterior.
Si bien es cierto que las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) tienen asegurado los abonos a la deuda externa, porque así lo establece el artículo 270 de la Constitución Nacional, a lo externo no se entienden esos mecanismos, lo que sin duda ha creado incertidumbre entre los acreedores de Panamá y puede elevar el nivel de riesgo del país y así aumentar las tasas de interés al momento de solicitar nuevos empréstitos.
La Carta Magna establece que cuando se rechace el presupuesto quedará prorrogado el del ejercicio anterior y automáticamente aprobadas las partidas del presupuesto rechazado respecto al servicio de la deuda pública.
A pesar de que los constitucionalistas fueron precavidos al momento de redactar ese artículo 270 para no afectar los compromisos con los acreedores, un tema de la política criolla no es de fácil comprensión para las IFIS, de allí que el ministro de Economía, Norberto Delgado viajara de inmediato a Estados Unidos, para explicar la situación a los organismos de crédito. El argumento para rechazar el presupuesto de 6,280 millones de balboas era que reflejaba una falta de viabilidad y un desbalance de 400 millones de balboas. El presupuesto del presente año asciende a B/.5,665 millones y el pago de la deuda contemplaba una partida de B/.1,178 millones. Para el próximo año los compromisos con los acreedores superan los B/.1,500 millones.
Sin duda que la nación enfrenta una crisis, al punto que desde los meses de junio se contemplaba un déficit en el presupuesto de este año por el orden de B/.470 millones, de allí los recortes y la contención del gasto público dispuesto por el Ejecutivo.
Lo que preocupa de lo actuado por la Asamblea es que la decisión forme parte del chantaje a doble vía que bien advirtiera el exmandatario Aristides Royo, o que sea una fórmula para disimular algún acuerdo secreto con el Ejecutivo, para mantener la vigencia de las partidas circuitales, a cambio de aprobar las iniciativas del oficialismo. Sea lo que sea, todo hace indicar que la clase política panameña está enloquecida. Se actúa con la emoción y no con la razón y por eso de lado y lado van camino al despeñadero. La gente pide un diálogo serio para resolver los verdaderos problemas de Panamá; las otras cosas se solucionan en el camino, pero aquí se invierten las prioridades y estamos fregando con ello al país.
|
PUNTO CRITICO |
 |
|
|
|