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CUARTILLAS
Gastar
 
Milciades A. Ortiz Jr.
Colaborador
Tengo por costumbre aconsejar lo mismo a personas que comienzan a trabajar, o logran un puesto con mucho salario: "lo importante no es cuánto ganas, sino cuánto gastas". Para reforzar mi consejo hablo de ejemplos de la vida real: un simple funcionario público con salario de menos de quinientos balboas al mes, tenía una cuenta pequeña de ahorros en el banco, y todas sus cuentas pagadas. Sin embargo, su jefe que devenga un salario de varios miles al mes, a cada momento estaba sin dinero. Incluso le pedía plata al subalterno de bajo sueldo. "Viste: lo que importa no es cuánto ganes sino cuánto gastes", vuelvo a martillar con mi consejo bien intencionado, a personas que comienzan a trabajar. En la vida real existen muchos casos que pueden servir de ejemplo para conformar lo que digo. Hace meses una secretaria me contaba que ella tenía algunos ahorritos, a pesar de su escaso salario. Pero, un familiar que ganaba doscientos balboas más que ella al mes, no tenía un solo centavo ahorrado, y "hasta a veces quiere que le preste dinero". Por lo visto, el asunto es más común de lo que uno se imagina. Si quisiera inventar un pensamiento al respecto, diría que: "cuánto más ganes, más gastarás". He pensado en esta realidad ahora que hay mucha gente que comienza a trabajar en el nuevo gobierno. Conozco casos de gente que lo hace por primera vez, y están deslumbrados con los sueldos, viáticos, facilidades y comodidades que da el cargo (por ejemplo, eso de tener carro con chofer que lo lleve a todos lados). También recomiendo a gente que ha conseguido un aumento de sueldo, por un período determinado, que invierta lo mejor posible ese dinero. Que compre algo que le quede luego que tenga que abandonar el cargo. Así podrá sentirse satisfecho con el aumento, ya que sirvió para algo duradero, que todavía rinde beneficio luego que uno dejó el puesto. En eso de gastar en cosas innecesarias, los pobres de Panamá se llevan el campeonato. Creo que por eso no es fácil para ellos salir de la pobreza, mejorando el lugar donde viven, comiendo mejor, etc. Durante la pasada huelga de la DIMA con motivo de la municipalización de la basura, en varias calles aparecieron empleados pidiendo dinero. (Por lo general no doy plata a gente que está en las calles, porque dudo que lo recogido sea bien empleado, por más identificaciones que tengan, incluso camisetas y gorras especiales). Pues bien: mientras a pocos metros se pedía a los automovilistas dinero para comer, con mis propios ojos vi a varios funcionarios de la DIMA disfrutar de latas de cerveza. Tengo testigo de este caso, que estoy seguro no ocurrió una vez. Me dirán algunos que todo panameño tiene derecho a consumir cerveza, lo cual es cierto. Lo que no acepto es que: 1) consuma licor en horas de trabajo (aunque hayan estado en huelga), y 2), que sus compañeros anden pidiendo plata en las esquinas para comer, cuando esos irresponsables se gastan la poca plata que tienen en licor. Si el gobierno de doña Mireya quiere disminuir la pobreza en el país, creo que debe empezar por cambiar los valores de muchos pobres. Que dejen de usar zapatillas carísimas, suéteres de marca, perfumes franceses, gastar parte de la quincena en licor y cigarrillos, etc. De nada valdrá conseguirles empleos y mejorar los sueldos, si la persona no emplea bien su dinero, y se lo gasta en lujos, excentricidades y vicios. Creo que muchos pobres mejorarían su nivel de vida, si emplearan de manera adecuada el dinero que reciben.
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