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Jaime Martínez, de 25 años, se declaró confeso de haber macheteado a Arturo Martín Acuña Becker, de 34 años, en Colón el fin de semana.
"Me iba a matar. Ya me tenía esposado y listo para ponerme tape en la boca, cuando uno de mis hermanos vio y dio aviso a mi familia que acudió en mi ayuda", relató Martínez.
El homicida manifestó que el occiso llegó en un taxi junto a tres hombres que lo ayudaron a atarlo para luego asesinarlo, pero se dieron a la fuga cuando vieron que venían sus dos hermanos y su padre con los machetes en su auxilio.
Declaró que él le debía B/. 30.00 a uno de ellos y le había enviado el mensaje que se los iba a cobrar. Aparentemente el occiso fue contratado para matarlo, pero el que murió fue él.
En la gráfica aparecen de izquierda a derecha, el hermano mayor Ormelis Vargas, de 29, quien fue golpeado con la cacha de la pistola que se desarmó con el impacto; Ovidio Martínez de 21; el padre Candelario Martínez, de 51, y Jaime Martínez, quien macheteó a Acuña.
Jaime manifestó que su familia nada tuvo que ver en este homicidio, ya que sólo acudieron en su ayuda y él sí lo macheteó. |