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Los albergues de los pequeños y medianos productores, son sitios con carencias de agua potable, de espacio para que las personas puedan cocinar fuera de las habitaciones, que a su vez son estrechas, lo que provoca un hacinamiento.  |
Durante la época de cosecha de café, en las Tierras Altas de la provincia de Chiriquí, la cual se inicia en septiembre y se extiende hasta enero, llegan más de cinco mil indígenas Ngöbe Buglé, principal mano de obra que se emplea para realizar la labor.
Anteriormente era costumbre observar a niños pequeños cosechar el grano en compañía de sus padres. No obstante, la Asamblea Legislativa (AL) aprobó una ley, donde se prohibe la utilización de niños en la cosecha de café y en la cosecha de caña de azúcar, como forma de protección al menor.
Teresita de Arias, presidenta de la Comisión de Asuntos de la Niñez, la Mujer y la Familia del parlamento panameño, realizó una gira por la provincia de Chiriquí, la cual incluyó una visita a la Comarca Ngöbe Buglé, donde observó que muchos menores se quedan en compañía de sus hermanos más grandes mientras sus padres se han trasladado hasta las fincas cafetaleras, igualmente constató la realidad de los que habitan los indígenas en los campamentos de Boquete y Renacimiento.
DE NIÑO A ADULTO
Damián Avilés, un niño Ngöbe Buglé quien a sus 13 años, se ha aventurado por primera vez a cosechar café en una finca cafetalera ubicada en Palmira, distrito de Boquete, Chiriquí, para poder recaudar un poco de dinero para contribuir con su familia y también para poder asistir a la escuela, porque sólo ha completado el cuarto grado y este año sus padres no pudieron enviarlo a clases.
Era mediodía, Damián había salido de los cafetales hacia los campamentos para hacer un poco de café, era lo único que se observaba en el fogón de leña, nada de arroz, ni de frijoles, a lo mejor más tarde cuando los más adultos terminaran la faena se le procuraría otra clase de alimentos.
Sin embargo, el adolescente entre risas nerviosas aseguró que gana B/1.00 por lata recogida, al día recolecta un poco más de 5 latas de café, a la semana devenga unos B/40.00, gasta sólo un poco para su comida, durante los fines de semana no sale del campamento, sino que guarda el dinero para cuando regrese a su lugar de origen, en las montañas que pertenecieron al distrito de Tolé y que hoy conforma la Comarca Ngöbe Buglé.
Damián indicó que llegó hasta esos cafetales hace unos quince días, en compañía de su tío, se trasladó desde la Comarca Ngöbe Buglé, primero abordando un vehículo de transporte colectivo tipo pick-up, luego abordó el bus de Tolé a David y en esa ciudad nuevamente abordó otro autobús, hasta Boquete y de Boquete tomó otro colectivo hasta la finca en Palmira, travesía que duró un poco más de cinco horas, algo difícil para un niño de 13 años que tiene como meta, reunir dinero para poder asistir a la escuela.
Damián ha cambiado el cuaderno de tareas y la mochila escolar, por la canasta de recolectar café, por el morral para cargar su merienda y por un machete, indudablemente en unos cuantos meses, ha pasado de ser un niño a un adulto precoz.
Mientras que Aida es una risueña niña indígena de seis años, ella no baja hasta los cafetales, sino que le ayuda a su madre en el cuidado de sus hermanitos en el campamento, pequeñita, ingenua y con su candor que contrastó con una escena de persona adulta, al observarla trepada encima de un banco para alcanzar el fogón, donde soplaba para que la crema para sus hermanitos estuviera a tiempo.
Ésta es sólo una de las tantas historias que nos pueden contar los indígenas Ngöbe Buglé, que cada año inician el movimiento migratorio desde las lejanas montañas de la Comarca, hacia las montañas de Río Sereno, Boquete o hasta territorio costarricense, en época de cosecha de café, a fin de procurar el dinero que les permitirá obtener los alimentos en época seca.
Sobre esa realidad la legisladora de Arias indicó que con la gira se busca establecer la presencia o no de niños menores de 14 años en la cosecha y si los niños no están asistiendo a las escuelas.
En ese sentido, Norberto Suárez, presidente de la Asociación Nacional de Beneficiadores y Exportadores de Café, aseguró que se ha insistido en la no-contratación de ellos para realizar la labor, pero éste se vincula al movimiento migratorio del padre, debido a las condiciones económicas en su lugar de origen, buscando un ingreso que le proporciona el café, no sólo a nivel nacional sino hasta Costa Rica.
Suárez explicó que el indígena primero sale de la Comarca Ngöbe Buglé, hacia el área productora de Costa Rica, luego llegan a Río Sereno y terminan en Boquete, en ese movimiento migratorio, cargan con toda su familia y eventualmente los niños entran a los cafetales para no quedarse sin protección en los campamentos.
En tanto, detalló que se ha promovido dentro de los campamentos, el programa de atención médica en conjunto con el Ministerio de Salud (MINSA), para que en época de cosecha se le preste toda la atención en esa materia a los indígenas, igualmente Casa Esperanza, recoge a los niños indígenas después que salen de las escuelas, le dan alimentación, enseñanza complementaria y en la tarde los llevan hasta los campamentos. |