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EDITORIAL
Viene el CERPAN
Después de continuas luchas en las que, como siempre, sólo un pequeño grupo participó, el Gobierno Nacional aceptó cumplir la Ley y emitirá en los próximos 15 días los Certificados de Participación Negociable (CERPAN), correspondientes a los aportes que más de un cuarto de millón de funcionarios y ex empleados públicos hicieron durante 24 años, y que hoy está en el Sistema de Ahorro y Capitalización de Pensiones (SIACAP).
El total a entregar en estos días de fiesta navideña suma la fabulosa cantidad de 363 millones de dólares.
Sin embargo, un tufillo de injusticia sigue en el ambiente. Primero porque ese dinero fue sacado del salario de los funcionarios, quienes se lo ganaron trabajando para el Estado, y al pedirlo de retorno les devolverán no el efectivo que se les descontó de su cheque, sino un pagaré del que no obtendrán el cien por ciento de los beneficios.
Segundo, las instituciones financieras y bancarias a las que se les entregó ese dinero para que hicieran inversiones -y que en un principio se negaron a devolverlo, y después intentaron hacerlo a costos muy elevados para los funcionarios y ex empleados-, insisten todavía en quedarse con una enorme tajada del pastel; sin haberse ganado esa plata, aprovechándose de las prebendas que el gobierno les confirió sabrá Dios con qué intenciones.
Y, tercero, los agiotistas están ya en las aceras esperando a que pasen estas personas con su CERPAN en la mano. Lo van a comprar con descuentos muy altos, para hacer dinero ellos a costa del trabajo de esta gente.
Como siempre, será el pobre, el trabajador humilde, el que saldrá perdiendo, mientras los adinerados (gobierno, banqueros, comerciantes y prestamistas) se aprovechan.
Lo que le corresponde a quienes obtendrán su CERPAN es usarlo de manera comedida, con buen juicio, sin caer en la inmediatez de hacerlo efectivo no importa a qué precio (aunque se entienden las necesidades que muchos tenemos), porque eso significará votar el dinero, echarlo a la basura de donde lo sacarán los aprovechados, esos quienes no se interesan por los más necesitados y solo piensan en sus jugosas cuentas bancarias.
¡Alerta, pueblo panameño!
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PUNTO CRITICO |
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