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Este año conmemoraré el "Día del Periodista" teniendo en la mente a mi gran amigo, recientemente fallecido, Antonio "Toño" Díaz.
Recordaré nuestros encuentros en la Iglesia de Santa Ana y los actos ante el busto de Gaspar Octavio Hernández, a quien en su honor se creó el día del profesional de la pluma.
Pero la vida continúa, aunque por dentro sienta que haya muerto una parte de mi ser. (Dicen que cuando muere un amigo, desaparece una parte nuestra, ¡y eso es verdad!).
También recordaré que cuando comencé a estudiar periodismo en la universidad, en el año sesenta y uno, mis familiares no estuvieron de acuerdo. "Tú eres más inteligente que estudiar eso", me dijo uno de ellos.
Incluso cuando me iba a graduar en el año sesenta y cinco, siendo el primer egresado de la segunda escuela universitaria de periodismo, me reclamó uno: "que lástima que sea en Periodismo".
A veces los padres le hacen daño a sus hijos imponiéndoles profesiones para estudiar, cuando ellos no lo desean. Por allí andan médicos, abogados, ingenieros, etc., frustrados, porque estudiaron lo que no les gustaba, para satisfacer el ego de sus padres.
Yo pude evitar eso; pero todavía siento el impacto del "hielo" que sufrí ante mi decisión. Pensar que nunca se preocuparon por "cómo me iba en la Universidad", es algo que no le deseo a otras personas en el mismo caso.
Por suerte ahora sí están orgullosos de mi decisión...
Todas las profesiones tienen buena, regular y mala imagen, por culpa de algunas "manzanas podridas" y otras exitosas.
Allí están los abogados, por ejemplo: los médicos, o los profesores, etc.
Ejercer el Periodismo con honestidad e idealismo no es fácil en ningún lado, pero tampoco imposible. Los politiqueros son los principales obstáculos para eso.
Cuando necesitan divulgación, estar "en primera página", entonces los periodistas somos los mejores personajes. Pero... haga una crítica y el politiquero se convertirá en su fiero enemigo y no le extrañe hasta una demanda.
Echarle la culpa de una mala administración a los periodistas "negativos" y "morbosos" es la salida fácil para cubrir la incapacidad, el amiguismo y una mala administración. Y eso lo sabe bien la actual administración y la pasada también.
De todas maneras el periodismo seguirá señalando lo malo, siendo el "tábano de la sociedad". Pero también debe indicar lo bueno que hay en un país porque eso es justo.
Lamentablemente existe un "círculo vicioso". Cuando se divulgan buenas noticias la gente no las lee. El periódico que respalda al actual gobierno y señala sus múltiples obras... ¡no lo leen ni siquiera los mismos arnulfistas! Esto es lamentable, porque hay que saber lo positivo de la actual administración.
Veamos al Periodismo como un oficio delicado, pero una profesión igual a la de un médico, abogado, ingeniero. La diferencia es que nosotros hacemos "público" nuestros errores. El mal médico "entierra" su falla; el mal abogado mete preso a su fracaso y el ingeniero "chambón" ve caer su error.
¡El Periodista no! Todo el mundo se entera de su error y hasta hace fiesta de tal situación. ¡He allí la gran diferencia! |