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La muerte es algo que nos llega inevitablemente y en torno a ella se desarrolla una industria: la elaboración de ataúdes.
Una de esas industrias la dirige desde hace 20 años Diego Fernández, quien explicó cómo se fabrica un féretro. Para comenzar a elaborar los cajones, primero se cortan las láminas de metal y luego pasa al proceso de doblaje que es donde se le da la forma que se quiere.
El próximo paso es la soldadura para unir las piezas y el trabajo siguiente corresponde a los chapisteros, donde se pule el cajón, para quitarle cualquier mancha del proceso anterior.
La fase siguiente es la pintura, prefiriendo los colores gris, bronce o dorado, para pasar luego al acolchonado, y el tapizado en tela de satín o poplin.
Terminado todo el proceso se procede a llevarlo a los clientes (funerarias), generalmente desarmados, porque así se hace más fácil guardarlos en mayor cantidad.
El precio de un ataúd varía entre B/.70.00, que es el más barato, hasta B/.500.00, con todo incluido, esto dependiendo de su tamaño y elaboración.
Los costos van aumentando dependiendo de los adornos o diseños que llevan las cajas por fuera y dentro, además de las agarraderas que pueden costar hasta 65 balboas.
El experto indica que estos precios sólo son para las funerarias, porque no se le vende al público.
En una funeraria un ataúd puede llegar a costar hasta B/.900.00.
Actualmente la fábrica le vende un promedio mensual de 300 féretros a 48 funerarias en todo el país.
¿Por qué lámina de metal y no madera?
Fernández indicó que para hacer una cantidad de cajas de madera habría que tener un depósito amplio, además de que se daña y se tuerce; la lámina de metal es más fácil, se puede acumular el material y no se daña.
La madera todavía se vende, pero irá desapareciendo con el tiempo, aunque habrá personas como los chinos que por tradición tienen que ser enterrados en cajas de madera. |