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George W. Bush y Kofi Annan visitaron las ruinas del World trade Center. Foto / AFP  |
Hace exactamente dos meses, el cielo era tan azul y el sol tan radiante como el que brillaba ayer domingo otoñal en Nueva York. Pero el 11 de setiembre, no había el sentimiento de dolor, rabia y asombro que inunda desde esa fecha a los neoyorquinos.
Mucha gente se acercó ayer, cuando se cumplieron dos meses de los atentados contra las torres gemelas, a la zona del distrito financiero, donde cientos de policías y una valla impiden desde hace dos meses el acceso al área devastada por dos aviones secuestrados que se estrellaron contra las torres gemelas.
Desde las esquinas de las calles aledañas, la gente, algunas con máscaras, para protegerse del olor nauseabundo, o de gases tóxicos que despiden las ruinas, contemplaron el sitio de la tragedia, donde se levanta todavía una montaña de escombros, y columnas de humo y polvo.
Frente a la vieja catedral St.Paul, que está a una cuadra de la torre siete, uno de los edificios destruidos en el atentado, había flores, fotos, y mensajes de paz enviados por niños de escuelas de Arizona, California y Texas.
Decenas de personas se agolpaban, para leer los mensajes, escribir otros, ver las fotos de las víctimas y rendirles homenaje.
Algunos dijeron sentir la misma sensación de incredibilidad, vulnerabilidad e insoportable tristeza que sintieron ese 11 de setiembre.
"Aún me cuesta creerlo", dijo Elias Gilinsky, que había llevado a su hijo de 15 años a las calles cercanas al World Trade Center, a ver los escombros aún humeantes, donde aún yacen sepultadas miles de víctimas del ataque que cambió para siempre la historia de esta ciudad.
"Yo vi venir los aviones, y aun así, me parece increíble", agregó Gilinsky, un argentino que vive en Staten Island, frente a Manhattan, quien dijo que aquella mañana del 11 de setiembre viajaba en un transbordador, cruzando la bahía neoyorquina, cuando vio los aviones que se estrellaron contra las torres del World Trade Center.
Así como él, y como miles de estadounidenses y turistas del mundo entero que sienten la necesidad de ver "con sus propios ojos" el sitio de la tragedia, muchos jefes de Estado que viajaron a Nueva York para participar en los debates generales de la Asamblea General de la ONU quisieron presenciar el testimonio de los ataques terroristas más cruentos de la historia.
El presidente George W. Bush, que visitó la zona del desastre, pidió a los estadounidenses recordar "el grave daño que puede causar un enemigo".
Esta fue la primera visita de Bush desde el 14 de septiembre, cuando recorrió las ruinas con un altavoz y una bandera estadounidense.
El actor Ron Silver leyó metódicamente los nombres de los países de origen de las víctimas de los atentados, en una ceremonia organizada por las Naciones Unidos en los escombros donde una vez se alzaban las torres.
Una guardia de honor portó las banderas de cada país y las colocó en frente de cada uno de los dignatarios que concurrieron al acto.
Bush, con ojos llorosos, caminó en dirección a un muro donde se han escrito a mano los nombres de todos los países.
Abajo del de Estados Unidos, Bush escribió: "El bien se impondrá sobre el mal. Que Dios nos bendiga. George W. Bush."
En el mismo muro, el secretario general de la ONU Kofi Annan escribió "todos unidos contra el mal".
La visita coincidió con el día en el que los estadounidenses rinden tributo a los veteranos de las guerras. |