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CONSULTORIO MEDICO
Métodos para combatir las escaras

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M. Hiller

Las escaras, o llagas de la cama, son un problema muy común cuando la movilidad del enfermo queda limitada. En la mayoría de los casos puede prevenirse con una buena higiene de la piel del paciente, una nutrición adecuada, y los cuidados oportunos para disminuir la presión y la fricción de la piel. Cuando las escaras comienzan a aparecer, hay que actuar con gran rapidez pues así se previene que salgan más con las correspondientes complicaciones para la salud como, por ejemplo, una infección.

Las escaras son un problema bastante grave que muy a menudo es menospreciado. Varios estudios han revelado que las desarrollan entre un 3 y un 32% de los enfermos hospitalizados, y entre un 9 y un 19% de aquellos enfermos encamados en residencias o en sus casas. En los Estados Unidos el coste anual que supone tratar las escaras supera los 1.000 millones de dólares.

Las escaras, llamadas más apropiadamente llagas de presión o úlceras de presión, fundamentalmente se originan a causa de la presión. Empiezan a aparecer cuando la presión externa aprieta en exceso los vasos sanguíneos, dificultando la circulación de la sangre en la piel y en los tejidos. Si no se relaja dicha presión, estos tejidos pueden morir por falta de oxígeno y nutrientes. El tejido es muy vulnerable a ciertos factores tales como la humedad de la piel, la avanzada edad del enfermo y una mala alimentación, si se da cualquiera de estas situaciones la piel puede resultar mucho más dañada al ejercer presión sobre ella. Cuando un enfermo está en cama, algo tan nimio como dos horas de presión continuada de la piel sobre la cama puede iniciar el proceso de aparición de las escaras. Cuando una persona está sentada, el peso corporal se distribuye sobre un área más bien pequeña, por tanto las llagas de presión pueden aparecer más rápidamente. Incluso en enfermos que pueden disfrutar de una movilidad normal, las llagas de presión han podido empezar a aparecer en períodos relativamente breves como pueda ser el tiempo que dura una operación.

Se utiliza una escala de cuatro puntos para calificar la gravedad de las escaras. Las llagas de presión de Grado I producen el enrojecimiento o el oscurecimiento de la piel aunque sin mayores consecuencias, mientras que en el Grado IV hay una destrucción importante de la piel a causa de la tirantez del tejido, así como puede haber resultado afectado un hueso o tejidos profundos como los músculos o los tendones.

Cuatro aspectos muy importantes a tener en cuenta a la hora de prevenir las escaras son:

1-Controlar la presión. Cuando el enfermo tiene limitada su capacidad de movimientos, esta sensación puede originar cierta depresión anímica, por lo que es muy conveniente paliar la presión - tomando cuantas medidas sean necesarias. En caso de que los enfermos no puedan moverse por sí mismos en la cama, sus cuidadores deben moverlos con regularidad - cada dos horas si el paciente está en la cama, y una vez cada hora si está sentado. Estos constantes movimientos deben estimular a los enfermos que puedan moverse a que cambien de postura con cierta frecuencia por sí mismos. La presión que supone el roce continuo del cuerpo con la cama, o con el asiento, puede disminuir con el uso de colchones inflables, de gomaespuma, de gel, o de agua, así como colchones especiales o cojines para el asiento. Al utilizar estos artículos, asegúrese de que funcionan correctamente y de que el paciente se acomode en ellos evitando hacer presión sobre las superficies más duras de los mismos. Las almohadillas inflables con forma de rosco no deben ser utilizadas, puesto que por lo general aumentan la presión sobre ciertos puntos.

Otros artículos, como las tablas especiales, lo protectores para los talones y las plantillas de espuma para los pies, pueden ser utilizadas para disminuir o eliminar la presión causada cuando las partes óseas se presionan entre sí o contra la cama o contra una silla.

A pesar de que estos aparatos no conllevan ningún peligro y son recomendables para todos los enfermos que padecen escaras de presión o que están en situación de riesgo de padecerlas, su uso no está muy extendido. En una investigación, tomando como muestra el 9 por ciento de unos 3,408 pacientes encamados en sus casas que tenían úlceras de presión de Grado II o superiores, reveló que más del 54% de los pacientes son úlceras de presión no usaban ningún colchón inflable para reducir la presión ni ningún artículo similar. Las conclusiones de esta investigación a cargo del doctor Bruce Ferrel y sus colegas de la Facultad de Medicina Geriátrica de la Universidad de California en Los Angeles, fueron publicadas en el número de septiembre del 2000 de la revista especializada Journal of the American Geriatrics Society.

2-Cuidados de la piel. Debe comprobarse al menos una vez al día si la piel del enfermo presenta algún indicio de escaras. La piel debe estar limpia alternando los baños normales con una limpieza urgente si aparece una mancha.

La humedad, producto de la sudoración, de la orina, de los excrementos, o provocada por otros motivos, debe ser cuidadosamente controlada. Los pañales absorbentes pueden servir de ayuda para mantener la piel seca, si bien no son la solución ideal a largo plazo, por consiguiente debe comprobarse constantemente que el enfermo inmóvil está seco.

También son de gran ayuda las cremas contra la piel húmeda. En caso de incontinencia urinaria hay que investigar la posibilidad de un tratamiento que mejore el control de la vejiga sobre la orina.

Aunque una humedad excesiva no es buena, tampoco debe permitirse que la piel del paciente se reseque. Debe prevenirse la piel seca manteniendo la temperatura ambiente de la habitación en una humedad del 40 por ciento, también es recomendable utilizar agua templada (no muy caliente) y jabón líquido en el baño, y aplicar productos humidificadores en caso de ser necesario.

Hay que tratar con sumo cuidado la piel de un enfermo inmovilizado. Evitando en lo posible frotar con fuerza o masajes directos sobre las zonas más sensibles, puesto que así se daña aún más la piel.

3-La fricción y las raspaduras. La fricción (cuando la piel está en contacto con una superficie rugosa) así como el control de las raspaduras (cuando la piel permanece igual mientras el tejido subyacente cambia) pueden afectar los vasos sanguíneos y la piel.

Para reducir esos riesgos, los enfermos deben estirarse durante los cambios de posición pero no de un modo brusco. Hay varios artículos que estiran la piel, que pueden ser de gran ayuda en estos casos.

Los tejidos almidonados o algunos vestidos especiales pueden disminuir la fricción entre la piel y la ropa de la cama o la funda del asiento donde repose el enfermo. También, mantener la cabecera de la cama lo más baja que se pueda durante el mayor tiempo posible. Cuando la cabecera de la cama está por encima de los 30º de ángulo, el paciente inmóvil puede deslizarse hacia abajo, provocando con ello fricciones y raspaduras.

4-Nutrición. Una mala alimentación puede disminuir la capacidad del organismo para recuperarse de los daños infligidos por la presión sobre la piel. El paciente debe tener una dieta saludable con las calorías y las proteínas adecuadas. En caso de ser necesario, pueden utilizarse complementos dietéticos.

 

 

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Una mala alimentación puede disminuir la capacidad del organismo para recuperarse de los daños infligidos por la presión sobre la piel. El paciente debe tener una dieta saludable con las calorías y las proteínas adecuadas. En caso de ser necesario, pueden utilizarse complementos dietéticos.

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