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 Domingo 12 de noviembre de 2000


Santuarios, víctimas de los ladrones

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Antonio Pérez M.
Crítica en Línea

Los hurtos y robos durante años han ocupan el primer lugar de incidencia de acuerdo a los informes estadísticos que elaboran los distintos estamentos de seguridad del país, pero este año se ha presentado una incidencia de casi un 30% la comparación de los anteriores.

Pero a parte del incremento en estos delitos, ha surgido un nuevo elemento que ha tenido preocupada a la ciudadanía. Ahora en vez de robar y hurtar en bancos, comercios o residencias, se hace en iglesias, conventos, lugares de beneficencias, escuelas y hospitales públicos.

La preocupación es tan severa que ya el Ministerio Público dentro de sus reformas al Código Penal ha presentado aumentos de penas para todo aquel que sea culpado en casos de robos y hurtos a centros religiosos, educativos y hospitalarios.

Sin embargo los delitos se están dando a alta escala, tanto así que durante el mes pasado en un día registraron cuatro robos a estos centros que son calificados como santuarios. ¿Por qué este incremento de robos a lugares sagrados?.

Para Milciades Ortiz, docente, periodista y sociólogo, estamos ante una carencia de valores cívicos y morales de personas que han acumulado un odio hacia la sociedad por no tener dinero y sentirse marginado en la vida productiva.

"Estas personas justifican estos robos, reflejando un odio y venganza hacia la sociedad, porque consideran que estos centros tienen mucho y ellos no tienen nada por eso sienten que se merecen parte de estos bienes", destacó Milciades Ortiz.

De acuerdo al profesor Ortíz, el origen de estos delincuentes que roban en santuarios (escuelas, hospitales e iglesias), proviene de hogares desintegrados con un alto grado de pobreza, donde la cabeza de familia es la madre, quien refleja sus frustraciones inculcándole ese odio a sus hijos, y encubriéndolos cada vez que cometen un delito.

Según Ortiz esa deformación en el seno familiar se observa en el barrio, lo que se convierte en un caso más grave, ya que se enfrenta a comunidad protectora de delincuentes.

"Existen barrios que muchas veces esconden a los delincuentes cuando son buscados por laPolicía, y al hacer un estudio de éstos, podemos detectar que son comunidades muy pobres que reflejan sus necesidades con frustraciones", destacó el docente.

El docente indicó que otras de las características que tienen este tipo de delincuentes, es que son adictos a las drogas, y al sentirse influenciados por la sustancia pierden el control en sus actos, y son capaces de robar en un centro de enseñanza para niños pobres, sin importar que en algunos casos estén perjudicando a sus propios hijos.

Para Ortiz, la incidencia de robos a estos centros se da porque no cuentan con seguridad, situación que facilita a los delincuentes a cometer sus fechorías.Sin embargo el director de la Policía Nacional, Carlos Barés, considera que el problema no es la seguridad, sino en un caso de educación. "En las escuelas estudian nuestros hijos, por eso velar por su seguridad es una responsabilidad de todos y no solo de la policía", agregó.

Milciades Ortiz comparte el punto de vista de Carlos Barés, pero indicó que en estos momentos estamos ante una carencia de integración entre la comunidad y la escuela, situación que provoca que los moradores no sientan suyos los centros de enseñanzas y prefieren no hacer las denuncias cada vez que se da un robo.

En el caso de las escuelas existe una preocupación de parte de las autoridades de Educación, porque cada vez más los centros de enseñanzas son dotados de equipos tecnológicos costosos, y los mismos se encuentran desprotegidos quedando a merced de los delincuentes.

Otro de los puntos de análisis es el pequeño porcentaje de capturas que se dan entre los delincuentes que cometen actos delictivos de esta magnitud.

Investigaciones recabadas revelan que es tan elevado el grado de impunidad en este tipo de casos, que existe centros educativos y de beneficencia que han sido visitados varias veces por los mismos delincuentes.

Uno de los casos que ha causado consternación entre la comunidad ha sido el robo a mano armada que se dio en perjuicio del centro de beneficencia para la atención de los niños de la calle, Casa Esperanza, con sede en los Llanos de Curundú.

Los delincuentes fuertemente armados se llevaron dinero en efectivo y las computadoras. Allí sólo habían dos damas, quienes quedaron indefensas ante estos sujetos y es donde se comprueba la tesis del profesor Ortíz que señala que son estos centros atractivos para los delincuentes por la carencia de seguridad.

Otro de los robos que llamó la atención de la opinión pública, fue el asalto al colegio Bonifacio Pereira en el corregimiento de El Chorrillo. Allí los delincuentes a parte de robarse varios de los equipos, provocaron vandalismo situación que trajo como consecuencia que se afectara el desenvolvimiento de las clases.

 

 

 

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Otro de los robos que llamó la atención de la opinión pública, fue el asalto al colegio Bonifacio Pereira en el corregimiento de El Chorrillo. Allí los delincuentes a parte de robarse varios de los equipos, provocaron vandalismo situación que trajo como consecuencia que se afectara el desenvolvimiento de las clases.

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