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CENTROAMERICA Nuevos linchamientos elevan a 21 la cifra en el año

Guatemala
ACAN-EFE
La Misión de Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA), que verifica el respeto de los derechos humanos, condenó ayer dos nuevos linchamientos en el interior del país, que eleva a 21 la cifra de casos registrados en el 2000. El sangriento suceso tuvo lugar el viernes, en Tres Cruces, una aldea del departamento de Baja Verapaz a 208 kilómetros al norte de la capital, que por primera vez atestigua un hecho similar. Una turba, que según versiones de testigos estaba integrada por unas mil personas, detuvo a los dos hombres, cuya identidad se desconoce, a quienes acusó de robar ganado y tras vapulearlos les prendió fuego hasta la muerte. Al condenar el hecho, la MINUGUA precisa en una nota que con éste, el número de linchamientos en todo el país en lo que va del año se ha elevado a 43, con un saldo de 21 muertos. La entidad, dirigida por el alemán Gerd Merrem, insta a las autoridades a "extremar" sus esfuerzos en la lucha contra este fenómeno social, que empezó a cobrar auge en 1996. Desde entonces, han muerto 159 personas en 319 actos de linchamiento, según cifras del ente, que también verifica el cumplimiento de los diez acuerdos que hicieron posible el fin de la guerra en 1996. La Misión hace un llamamiento al liderazgo social y político de las comunidades afectadas por esta "repudiable" práctica para que expresen públicamente su "firme" oposición. El Grupo de Apoyo Mútuo (GAM), que busca el paradero de 45.000 desaparecidos durante la guerra, condenó el crimen y criticó la falta de medidas para evitar que continúen. Según la organización no gubernamental, los linchamientos ocurren especialmente en las áreas en que se violaron los derechos humanos de forma brutal, masiva e indiscriminada. "Los linchamientos se incrementan cuando se pretende desviar la atención de problemas nacionales, por lo que no descartamos que en muchos casos sean provocadores, quienes agitan a la población a atacar a desconocidos, que muchas veces resultan inocentes de los delitos que les imputan", añade. El GAM afirma que esta práctica criminal es producto del militarismo que ha vivido el país centroamericano durante cerca de cuatro décadas y que ha roto el Estado de Derecho, destruido el tejido social y arruinado la cultura democrática. El militarismo ha penetrado la forma de actuar y de pensar de casi todos los guatemaltecos que, sumado a la falta de confianza en las instituciones de la Justicia, genera una cultura violenta e intolerante, explica el GAM.
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El militarismo ha penetrado la forma de actuar y de pensar de casi todos los guatemaltecos que, sumado a la falta de confianza en las instituciones de la Justicia, genera una cultura violenta e intolerante, explica el GAM.
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