At&T está trabajando en ambiciosos proyectos para convertir al iPhone en un aparato capaz de ejecutar todo tipo de servicios y aplicaciones. Más a corto plazo, planea convertirlo en un router inalámbrico para permitir a un ordenador conectarse a Internet a través de una red 3G.
El iPhone nos despertará a la hora programada, no sin antes haber descargado los titulares de los periódicos o blogs a los que estemos suscritos. Si, para más comodidad, queremos leerlos en la pantalla del televisor, sólo tendremos que apuntar hacia allá el aparato y pulsar la tecla correspondiente.
Mientras tanto, el teléfono también habrá enviado un mensaje a la cafetera de la cocina (sí, de alguna forma se comunicarán de manera inalámbrica), para que vaya preparando el café del modo que más nos gusta tomarlo.
Después saldremos de casa, y no tendremos que preocuparnos de coger las llaves y echar el cerrojo, pues el iPhone controlará las cerraduras del sistema domótico. En el coche hacia la oficina, nuestro imprescindible gadget nos propondrá varias opciones: leernos los correos o la información del día con su sistema de reconocimiento de texto, poner música, informar del estado del tráfico, etc.