Perdió la memoria. No sabe quién le disparó ni mucho menos porqué, o simplemente es la historia que quiere que los policías crean.
El ciudadano Ernesto Wesly, de 30 años, por poco deja su vida y sus miembros genitales en el sector de La Caseta de Curundú, y aún así "no quiere soltar la lengua".
Y es que a eso de las 8: 00 de la noche del pasado sábado, Wesly se encontraba "parqueando" en La Caseta de Curundú, cuando llegaron dos sujetos y "le soltaron bala" y también le dieron un par de cachazos.
Wesly tenía dos impactos de bala en el pie izquierdo y uno en los testículos.
Supuestamente luego de los plomazos, los agresores salieron huyendo.
Minutos más tarde, el patrulla 9152 trasladó al herido a la Sala de Urgencias del Hospital Santo Tomás.
Según fuentes, la herida en los testículos de Wesly le causaron una fuerte hemorragia por la que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.
La policía "no se come la historia" que contó el baleado, por lo que seguirán las investigaciones.
El herido recalca la tesis de que no conoce a las personas que lo balearon.
En el barrio reina la Ley del Silencio.