Los disturbios urbanos en Francia, iniciados hace 10 días, se extendieron desde la costa del Mediterráneo hasta la frontera con Alemania y llegaron por primera vez a la zona central de París, donde fueron incendiados 32 vehículos.
La policía informó de 186 nuevos arrestos a nivel nacional. En el resto del país, fueron incendiados por lo menos 900 automóviles.
Tras pasar los últimos días al margen, el presidente francés, Jacques Chirac, decidió tomar el mando en la crisis de los disturbios. "La prioridad absoluta es el restablecimiento de la seguridad y del orden público", afirmó con contundencia tras convocar al Consejo de Seguridad interior.
Los motines han obligado al gobierno de París a enfrentar la indignación que existe desde hace mucho tiempo en los suburbios, donde gran cantidad de personas procedentes del norte de Africa, así como sus hijos nacidos en Francia, viven en zonas marginales, sufren un alto desempleo y discriminación racial.
Francia tiene cinco millones de musulmanes, la población islámica más grande de Europa occidental. Durante los últimos días, cientos de personas han quemado vehículos y cometido otros actos de vandalismo.