Desde hoy el mundo pondrá sus ojos en la IV Cumbre de las Américas, a la cual asistirán 34 jefes de Estado del Continente Americano, entre ellos el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Según corresponsales internacionales, lo que más inquieta a los medios de comunicación por estos días es cómo se llevarán Bush y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que, al no asistir su par cubano, Fidel Castro, se ha tornado en el principal "enemigo" del mandatario estadounidense.
Ya hubo un primer petardo antes de la cumbre. El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, dijo que el presidente Bush no es ni amado ni respetado en América Latina y no debería asistir a la Cumbre de Las Américas.
``El presidente Bush debería tomar nota del rechazo de su régimen en América Latina'' afirmó Pérez Roque a la AP.
DETALLES COMPLICADOS
Los presidentes de las Américas iniciarán hoy una cumbre de dos días en Mar del Plata. La Declaración, a emitirse el sábado junto con un Plan de Acción, buscará crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la democracia.
Pero el texto final tiene graves dificultades por el interés estadounidense de arrancar a los asistentes un compromiso para revivir las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un proyecto que ya estaba muerto para muchos.
Estados Unidos también se opone a incluir un párrafo que diga que los inmigrantes tienen derechos laborales que deben ser respetados "sin importar" si son documentados o indocumentados, una propuesta defendida a ultranza por México que tiene unos 8 millones de emigrantes ilegales en el mercado laboral estadounidense.
La llegada de las delegaciones a la cumbre hicieron que se extremasen las medidas de seguridad en Mar del Plata, donde deliberarán los presidentes y cancilleres de 34 países.
Este balneario atlántico argentino, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, quedó prácticamente paralizado, ya que las autoridades municipales declararon festivas las jornadas laborales para empleados públicos, bancos y escuelas.
SEGURIDAD EXTREMA: 9000 POLICIAS Y TROPAS
La sensación de ciudad desierta es especialmente palpable en la "zona de exclusión" establecida en torno al lugar en el que se celebrará la cumbre, que custodian unos 9.000 policías. Los vuelos de todo tipo de actividad aérea no autorizada quedaron prohibidos hasta el sábado en un radio de 176 kilómetros alrededor de Mar del Plata.