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El historiador Alfredo Castillero Calvo rechazó ayer los argumentos presentados en un libro por el abogado panameño Ovidio Díaz Espino, en cuanto a que la nación panameña fue creada por Wall Street y Washington.
Ante la tumba del primer mandatario de Panamá, Manuel Amador Guerrero, el historiador, quien fue designado orador oficial, rechazó que una corriente historiográfica, reforzada por una obra reciente, proponga rebajar la independencia de 1903 a una oscura operación crematística.
Esa obra sostiene que "los directores de escena no eran panameños. Que Wall Street y Washington crearon la nación panameña. Y que en consecuencia, la actuación de nuestros próceres se redujo a una participación subalterna", destacó Castillero.
El orador dijo que obviaría el trasfondo ideológico que subyace a este enfoque y decidió limitar su objeción aludiendo sólo a dos falacias inadmisibles en cualquier obra histórica: por un lado, el empleo parcial y limitado de la documentación, y por otro, lo que es aún más grave, el desconocimiento del proceso histórico que precedió e hizo posible el 3 de noviembre de 1903.
A juicio de Castillero, pocos episodios de nuestro pasado están mejor documentados que la independencia de Panamá de Colombia. Se podrán descubrir las motivaciones que alentaron a nuestros próceres, los factores que entraron en juego y se entrelazaron, las humanas inseguridades y vacilaciones de los que comprendían la trascendencia de su empresa y del riesgo que corrían sus propias vidas, el contexto nacional e internacional en el que se desarrollaba esta arriesgada operación.
Castillero dijo que había que tomar en cuenta el trasfondo ideológico que sustentaba el movimiento; la acumulación de experiencias colectivas que evidenciaban una vocación autonomista con 82 años de antigüedad y las agitadas circunstancias históricas del momento. Alfredo Castillero sostiene que la clara conciencia histórica se encuentra en el Acta y en el Manifiesto de la Junta de Gobierno, en los discursos independentistas, y en los testimonios que dejaron los partícipes del movimiento.
El mensaje de la Junta Provisional de Gobierno a la Convención Nacional Constituyente remonta explícitamente las raíces de la voluntad separatista a 1841 y 1855, es decir dos generaciones antes, aunque podrían haberla remontado más atrás, hasta los tempranos movimientos separatistas de 1830 y 1831, pero esta omisión es explicable por la premura con que tuvo que redactarse el texto pues debía leerse al día siguiente del golpe.
Frente a la tumba de Amador Guerrero, Castillero resaltó que la independencia fue la obra de todo un pueblo, no de una elite minúscula y cerrada que pensaba sólo en sus intereses. Para el historiador, decir que Wall Street y Washington crearon la nación panameña, es una temeridad irresponsable, documentalmente insostenible, porque la acumulación de evidencias lo desmiente rotundamente. |