Alto mando guarda silencio ante acusación
de crimen de líder político
Bogota
AFP
El alto mando militar de
Colombia guardaba silencio este domingo frente a versiones periodísticas
según las cuales dos generales fueron vinculados a la causa judicial
por el asesinato del dirigente conservador Alvaro Gómez.
Según los telenoticieros Hora Cero y NTC, los generales Iván
Ramírez, del servicio activo, y el retirado Camilo Zúñiga,
habrían estado detrás de la maniobra para matar a Gómez
el 2 de noviembre de 1995.
A Ramírez, Estados Unidos le retiró la visa de ingreso
a ese país hace cuatro meses, en medio de acusaciones de que cometió
"actos terroristas y violaciones a los Derechos Humanos" cuando
estuvo relacionado con la Brigada 20 de Inteligencia del Ejército,
desmantelada a mediados de este año.
Zúñiga, por su parte, era el comandante en 1995 de las
Fuerzas Militares y posteriormente pasó al retiro.
El pasado jueves, la Fiscalía ordenó arrestar al coronel
en retiro Bernardo Ruiz -cuyo paradero se desconoce- bajo el cargo de ser
el presunto autor intelectual del crimen de Gómez.
Según testigos que permanecen bajo protección de la Fiscalía,
Ruiz planeó el crimen porque, según él, Gómez
se negó a liderar un golpe de Estado contra el entonces mandatario
liberal Ernesto Samper, quien afrontaba la etapa más ardua de la
crisis desatada por la narcofinanciación de su campaña electoral.
Un día después de que fue dictada la orden de arresto contra
Ruiz, el comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, se
entrevistó con el fiscal general, Alfonso Gómez, quien le
aseguró que "hasta el momento no han sido vinculados a la causa
otros oficiales".
El general en retiro Harold Bedoya, comandante en 1995 del Ejército,
negó el pasado viernes que el crimen de Gómez hubiera sido
el resultado de un complot de las Fuerzas Armadas y descalificó la
orden de arrestó contra Ruiz.
En la época del crimen, Ruiz comandaba en Bogotá la Brigada
20, una unidad militar desmantelada por orden del gobierno de Samper en
medio de acusaciones de Estados Unidos de que en dicha guarnición
se "propiciaba la creación de grupos de justicia privada".
Analistas de distintas corrientes políticas consultados por el
diario bogotano "El Tiempo" coinciden en que el crimen de Gómez
"podría develar un plan de ultraderecha incubado en las filas
castrenses con el fin de cambiarle dramáticamente el rumbo al país".
Gómez, dos veces canidato a la presidencia de Colombia, fue ultimado
a tiros por varios pistoleros que interceptaron su vehículo en el
norte de Bogotá.

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