En este mundo estamos prestados, y sólo Dios sabe cuándo debemos partir.
Si supiéramos la forma en que vamos a morir, todos tomaríamos las precauciones para que ese día nunca llegue, pero el destino de todos los seres humanos es cerrar los ojos, y emprender ese viaje sin retorno.
La pérdida repentina de un ser querido es uno de los momentos más difíciles, como el caso de las familias que perdieron el pasado lunes a sus parientes en el incendio de un autobús y las que lo han perdido a causa del Síndrome de Insuficiencia Renal Agudo.
No se puede explicar el dolor, angustia o sentimiento que invade a una persona cuando se le da la noticia de la muerte de un familiar, peor si es en algunas situaciones inesperadas, como homicidio, suicidio, y, en el caso particular, un terrible accidente.
Elisa Bósquez, psicóloga de la Asociación Fundación del Piero, mencionó que cuando se produce la pérdida de un familiar por muerte repentina, lo ideal es que la persona de carácter más fuerte en la familia se haga cargo de dar la noticia a las demás personas allegadas, y tratar de hacerlo con tacto, porque no todas las personas reaccionan igual. Al tiempo que indicó que es un trauma que requiere ayuda profesional.
Después de la pérdida de alguien importante, un individuo puede caer en una depresión, la que durará poco o mucho si no es tratada a tiempo; esto debido al proceso de dolor, tristeza, culpa, estrés, ansiedad, incluso de miedo.
Luego de la terrible pérdida, los conocidos del difunto deben recibir atención psicológica.
En la mayoría de los casos, y no sólo en situaciones de pérdida de un familiar, la primera reacción es huir, pero hay que sentarse y meditar que se trata de un hecho complejo, en el que hace falta fortaleza y resignación. Lo importante de la situación es que la persona dolida sienta y perciba que realmente tiene el apoyo de los demás.
Según Bósquez, los que darán el pésame no deben expresar frases como: "Sé fuerte", "No llores más, que él descansa en paz", "La vida sigue", y otras que parecen reconfortantes, porque son palabras fuertes, y momentos en los que el afectado no asimila nada.
ASIMILAR LA PéRDIDA
Quizás sean los momentos de soledad los que más atormentan a una persona que tiene que aceptar que no verá más a su ser querido, pero es precisamente en donde entran en juego todos los demás familiares y conocidos.
Además, hay que estar consciente de que este hecho repentino no se supera de la noche a la mañana, sobre todo cuando se recuerden fechas de cumpleaños, aniversarios o días especiales. El primer año siempre será difícil.
La Fundación Piero Rafael Martínez estará disponible de forma gratuita para los sobrevivientes y familiares de los que murieron en el accidente del autobús ocurrido el pasado 23 de octubre; y para los parientes de los fallecidos a consecuencia del Síndrome del PIRA.
Personal especializado estará recibiendo desde las 8: 00 a.m., mañana 30, martes 31 de octubre y miércoles 1 de noviembre a los afectados en sus oficinas ubicadas en la avenida Balboa, edificio Atalaya.