Serbia celebró ayer la primera de las dos jornadas de un referéndum en el que su ciudadanos se pronunciarán sobre el proyecto de una nueva Constitución nacional, cuyo punto central es el rechazo a una secesión de la provincia de Kosovo, habitada por una mayoría albanesa independentista.
El proceso de votación transcurre en un clima de movilización nacional y de una insólita unidad de los mayores partidos políticos para mantener a Kosovo dentro del Estado serbio.
"La nueva Constitución ciñe la soberanía de Serbia que se convierte en el momento justo y en la forma justa en un Estado democrático y de derecho", declaró después de votar el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica.
Añadió que los participantes en el plebiscito son los creadores de una nueva era en la historia de Serbia, cuya constitución actual fue adoptada en 1990 bajo el régimen autoritario de Slobodan Milosevic.
Destacó también que con la nueva Carta Magna se confirma una vez más el apego del país al respeto del derecho internacional en cuanto a Kosovo, que es parte integrante de Serbia no sólo históricamente y según el derecho nacional, sino también "desde el punto de vista del derecho internacional".
En 1999, Kosovo se levantó en armas contra Serbia.