El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reiteró la posición de su gobierno en contra de la tortura, luego de que su vice presidente, Dick Cheney, realizara un polémico comentario al respecto.
Días atrás, Cheney había dicho en una entrevista radial que la utilización de la técnica de "simulación de ahogamiento" durante un interrogatorio era algo obvia para él, si permitía salvar vidas estadounidenses.
"Este país no tortura. Nosotros no vamos a torturar. Nosotros interrogaremos a las personas que saquemos del campo de batalla para determinar si tienen o no información que podría ser útil para proteger país", señaló Bush cuando un periodista le preguntó sobre el comentario de Cheney.
El gobierno estadounidense se opone al uso de la tortura, pero no ha detallado qué técnicas de interrogación utiliza, debido a que éstas son secretas.
Las declaraciones de Cheney provocaron un fuerte rechazo por parte de grupos defensores de los derechos humanos en todo el mundo.
El director ejecutivo de la organización Amnistía Internacional para Estados Unidos, Larry Cox, dijo que los comentarios del vice presidente reflejaban los verdaderos planes del gobierno a futuro.