Luz Jiménez, quien se dedica a la artesanía de bordados, indica que es durante los tiempos de feria que se adquiere más experiencia y se ponen en común las preocupaciones.
Una de ellas, es que en Panamá no se ayuda al artesano y aún menos se le brindan facilidades, obligándolo a valerse por sí mismo, añadiendo que en cada uno de los eventos feriales del país, el local destinado a las artesanías debiera contar con todas las facilidades para la exposición de la mercancía.
"Se está exponiendo lo nuestro", dice Luz Jiménez, quien expresó ser consciente de la necesidad de los artesanos en Panamá Oeste, de unirse para lograr la meta de exportar al extranjero sus creaciones, no obstante, organizarse parece ser lo más difícil.
Jiménez indica que durante los meses en que no se realizan ferias, como artesana debe ingeniárselas para vender su mercancía, aunque siempre encuentra mercado entre sus amistades, hospitales y en las universidades.
Insiste en que se necesita un mercado artesanal en Panamá Oeste, para que se conozca a los excelentes artesanos de esta región y cuyo ingenio se pierde en los pueblos en donde viven.
Otra opción sería organizar y colocar a los artesanos en las rutas y puntos por donde pasan las excursiones de turistas extranjeros y nacionales, lo cual debe ser una tarea primordial para el ministro de Turismo, Rubén Blades.