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EDITORIAL
Suicidios
La salud mental de los panameños está en crisis. Los casos de suicidios se han disparado, lo que se traduce en luto y dolor para muchos hogares.
Nadie puede saber si un suicida es un valiente o un cobarde. Lo único cierto es que es una persona que enfrenta problemas emocionales, económicos o de salud. La mente es algo incontrolable. Te sientes bien cuando eres feliz, pero cuando enfrentas dificultades, el cerebro te empieza a fallar y allí comienza el peligro.
Es allí donde surge la depresión, la ansiedad y otros problemas propios del tratamiento de los psiquiátras. Sin embargo, los panameños pocas veces buscan ayuda profesional. Todavía existe el temor de que asistir a un médico especialista en problemas mentales, es sinónimo de locura.
Tampoco se busca ayuda espiritual. El sacerdote o el pastor de tu congregación religiosa; o un buen amigo puede orientar a un potencial suicida, para que desista de sus intenciones.
Si tienes problemas del corazón piensa que en el futuro puedes encontrar a una persona que te ame como lo mereces; si enfrentas dificultades económicas tienes que entender que pronto vendrán mejores tiempos y que en Panamá todavía hay oportunidades para mejorar; y si padeces alguna enfermedad analiza que la ciencia avanza rápidamente y pronto se puede encontrar la medicina que te ayudará a superar esos males. Hay que tener fe. La vida es lo más precioso que Dios nos ha dado. Nada es fácil, hay que luchar a diario para forjarnos un mejor futuro y para superar los retos que se nos presentan. Si sientes que te faltan fuerzas, compara tu vida con la de otras personas, quizás observes que ellos están peores que tu, pero nunca se han rendido.
La vida es para vivirla. Sólo Dios tiene el derecho de quitarla. El suicidio es la peor opción, porque sólo trae tristeza para todos y al final no resuelve nada, al contrario únicamente trae problemas a los que le sobreviven al que se quitó la vida.
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PUNTO CRITICO |
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