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Sabíamos que se acercaba el tres de noviembre por el nerviosismo del portero Manuel Riquelme. Se le veía inquieto, haciendo muchas cosas para conseguir una que otro propina.
Es que Manuel estaba en la banda de su colegio secundario nocturno. Y tenía que conseguir dinero para su uniforme de gala y su instrumento musical.
El día del desfile, Manuel no se cambiaba por nadie. Familiares y amigos lo verían lucir un vistoso uniforme, que más bien parecía de general de opereta.
Algunos pensarán que el dinero gastado por humildes panameños, para participar en las bandas de su colegio es despilfarro.
Creo que no. Porque el joven hace una actividad cultural, que lo aleja del vicio y le aumenta su autoestima.
Claro que algunas de las canciones de las bandas a veces son extranjeras. Esto ha ido cambiando y así escuchamos con emoción conocidas canciones que nos hinchan el pecho de patriotismo.
Pienso que las bandas de los días patrios deben convertirse en un instrumento de superación del alumno. De ellas pueden surgir talentos musicales.
No está de más la disciplina que exige "tocar en la banda" del colegio, lo que se convierte en elemento forjador de buenos panameños.
Sé que ahora las bandas han mejorado su posición dentro del colegio. Y luego de noviembre todavía tiene algún uso.
Ojalá se potencialice la importancia de estas bandas, que puede convertirse en un mentís para quienes dicen que la actual juventud está perdida en la vagancia, droga e irrespeto.
Imagino que ahora Manuel, convertido en hombre maduro, con canas, sentirá vibrar su pecho al ver escuchar las bandas de noviembre.
Así como a él lo motivó a terminar sus estudios, estoy seguro que otros jóvenes habrán obtenido provecho de pertenecer a la banda de su colegio.
En el Centenario miremos a nuestra juventud con optimismo. Apreciemos la habilidad y destreza de los que tocan en las bandas musicales de nuestras escuelas y colegios.
Es preferible que pasen horas ensayando (ruido que molestará a algunos vecinos), ya que eso es una actividad sana y talentosa.
Por mi parte, nunca pasó remotamente por mi mente pertenecer a la Banda del Instituto Nacional. Es algo que ahora lamento. |