El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, reconoció que el mes de Ramadán ha sido duro tanto para las fuerzas estadounidenses como para las del gobierno iraquí.
El mandatario comentó que el ejército estadounidense cambia constantemente sus estrategias para poder combatir la amenaza proveniente de los grupos rebeldes iraquíes.
Bush añadió que los insurgentes peleaban una guerra mediática e intentaban dividir a los estadounidenses y a su gobierno. Pero agregó que no abandonaría su objetivo de construir una democracia sólida en Irak.
Previamente la Casa Blanca anunció que, a través de una videoconferencia, Bush evaluaría nuevas tácticas con los generales en Irak pero que no cambiaría su estrategia global hacia ese país.
El manejo de la situación en Irak se ha convertido en un punto clave de cara a las elecciones parlamentarias que se realizarán en el Congreso estadounidense en noviembre.