Si usted es amante de los cuentos de terror y suspenso puede inspirarse en una cueva que se encuentra camino a Boca de Drago, casi en medio de la isla, donde viven cientos de murciélagos, pero si su fervor es católico, entonces puede meditar en torno a la Gruta de la Virgen.
El primer encuentro con las cristalinas aguas de Boca de Drago devuelven la paz que me abruma el camino.
De repente todos tus sentidos son atrapados por la brisa marina, el murmullo de las olas, el canto de un ave a la distancia y toda la belleza del paisaje costeño te absorbe en segundos que deseas no tuviesen final.
Son tan transparentes sus aguas que usted no necesita una cámara fotográfica submarina para captar los peces que nadan en las mismas.
Todo escritor, en cualquier género literario, encontrará en Isla Colón y en su playa Boca de Drago el lugar ideal para motivar las células de la creación. Pero se corre el riesgo de quedarse sin palabras. Para que no le pase eso, debe portar una cámara fotográfica y recoger esos instantes que las palabras no pueden describir. Usted se enamorará de esta parte de nuestra geografía, porque es una isla que enamora.