Si alguna vez usted ha viajado al distrito de Santa Fe, al norte de la provincia de Veraguas, seguramente ha tenido la oportunidad de observar la belleza de los sombreros que confeccionan moradores de esta parte del país, los cuales cautivan por su complejidad y diferencia.
Pero tal vez lo que no sepa es que para poner a la venta estos artículos, quienes se dedican a estos menesteres han tenido que caminar, en el mejor de los casos, por más de seis horas hasta llegar al distrito de Santa Fe y obtener algo para su sustento. Y es que quienes han acogido esto como una forma de ganarse la vida, en su mayoría indígenas, viven en una de las zonas más inhóspitas y apartadas de la región, tal vez porque es allá donde se consiguen los materiales necesarios para esta labor.
La montaña provee la materia prima, pues la mayor parte del material sale de la denominada palma de hilar, cuyo cogollo es utilizado para sacar lo que luego de procesos de cocimiento y otros pasos que finalizan en el tejido se convertirá en un elegante sombrero.
Las pintas de este se logran mediante una variación del proceso, ya que algunas hebras de este cogollo son sometidas a un proceso en el cual se utiliza otro elemento natural como es la denominada hoja de teñir, con lo cual los artesanos obtienen el color negro que se mantiene en todo momento y pese a las inclemencias del tiempo.