Todo lo contrario a lo que vio el primer europeo que pisó esta isla, mira el que pone un pie en isla Colón: europeos que subían y bajaban por la calle principal de la ciudad de Bocas del Toro.
En esta isla cualquier espacio es ideal para descansar y esto lo saben los cientos de turistas que de todas partes del mundo llegan, no sólo a isla Colón, sino a toda la provincia y su archipiélago.
En el poco tiempo se recorre la isla, fueron estas costas las elegidas para llevar el rango, nombre y apellido de aquel hombre que pasó a la historia como el descubridor, para Europa, de estas tierras llamadas América.
HOSPITALIDAD
Es precisamente en Panamá, en la provincia de Bocas del Toro, donde un lugar en tierra firme se llama Almirante; una isla se denomina Cristóbal; y la que me cautivó lleva el nombre de Colón.
Pareciera que cada casa se convierte en un hospedaje para los visitantes. Casas que guardan en cada tabla historias que desconocemos y que sólo saltan a la vista en la hospitalidad de sus residentes; no se puede ocultar en sus diseños la influencia afroantillana, y algunas parecen florecer en el mar.
NATURALEZA Y COLOR
Por donde camines y hacia donde mires, todo es naturaleza y colores. Colores del mar, del cielo en su constante cambiar de matices y que se combinan con los veleros y botes que rompen la mansedumbre de las aguas.
PARAADISíACO
Usted no puede abandonar este sitio sin visitar el primer lugar que pisó el Almirante Cristóbal Colón cuando llegó a estas costas; un paradisíaco lugar conocido como Boca de Drago.
Desde la ciudad de Bocas del Toro se toma casi una hora para llegar a Boca de Drago por una maltrecha carretera que atraviesa la isla y que no pensé encontrar en tan mal estado, máxime cuando el lugar se ha convertido en un atractivo para turistas de todo el mundo.