La frontera de Panamá con Costa Rica sigue siendo blanco especial para los narcotraficantes, contrabandistas e indocumentados, quienes tratar de evadir los controles legales que se requieren para cruzar el territorio de ambos países.
CAMINOS CLANDESTINOS
La gran cantidad de caminos clandestinos que existe entre los dos países vecinos ha provocado que los delincuentes usen la frontera como vía importante para el traslado de sus productos ilícitos.
Entre los distritos de Barú y Renacimiento existe una notable cantidad de caminos en los cuales las autoridades policiales han agarrado a personas indocumentadas guiadas por coyotes, al igual que narcotraficantes y armas de guerra.
PREOCUPACIóN
Tanto el alcalde de Barú, Franklin Valdés, como el alcalde de Renacimiento, Diomedes González, han manifestado su preocupación en la necesidad de dotar a la Policía Fronteriza de mayor cantidad de unidades policiales y equipos para enfrentar los hechos que se registran en este sector del país.
ILEGALES
Ciudadanos peruanos, asiáticos y ecuatorianos han sido interceptados en la región fronteriza de Panamá con Costa Rica sin documentos legales, quieren tratar de entrar ilegalmente al país.
Iván Caballero, edil del corregimiento de Aserrío indicó que por estar próximos a la frontera, este sector debe tener una mayor vigilancia policial y es muy importante equipar a la Policía de esta región con mayores unidades de policías y vehículos, de tal forma que se evite la emigración de ciudadanos extranjeros al territorio panameño.
DECOMISOS
En las últimas semanas las autoridades han decomisado más de 30 mil libras de arroz procedente de Costa Rica que han entrado como contrabando al país, al igual unas 200 tucas de madera fueron detectadas dentro del territorio nacional y armas de guerra 50 granadas RPG-7 con sus respectivos propulsores y un lanzacohetes.
En el caso de las 200 tucas de madera de teca que fueron incautadas por las autoridades aduaneras en el sector de Paso Canoa, estaban a punto de ser desembarcadas del camión donde eran transportadas.
De acuerdo a las autoridades de Aduana, la madera era procedente de Costa Rica y no tenía los permisos correspondientes para ser comercializada en el territorio nacional y los propietarios sólo portaban los permisos de su país.
La madera estaba cortada en tucas de 8 y 10 pies y eran trasladadas en un camión con matrícula C-210959 y al momento en que fueron sorprendidos por Aduana, estaba a punto de ser comercializada en el lado panameño.
ARMAS DE GUERRA
Por otro lado, el decomiso de las 50 granadas RPG-7 con sus respectivos propulsores y un lanzacohetes por parte de las unidades de la Subdirección de Información e Investigación Policial (SDIIP), fueron recibidas en el sector de Paso Canoa.
Las armas de guerra estaban dentro de un vehículo que se mantenía en una residencia en el sector de San Cristóbal en la ciudad de David y eran procedentes de Nicaragua con destino a Colombia.