La magia del cada vez más adulto y experto Harry Potter se ha vuelto demasiado aterradora para los niños menores de 12 años en el Reino Unido, que sólo podrán acudir al cine a ver la cuarta entrega Harry Potter y el cáliz de fuego acompañados de un adulto.
La película, que se estrenará el próximo mes en las salas británicas, contiene "violencia fantástica, de amenaza y terror moderada", según el British Board of Film Classification (BBFC), encargado de clasificar los filmes en el Reino Unido.