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Leidy Mayelva no tendrá una cama donde dormir ni alimentos suculentos que saborear, pero está rodeada de esperanzas.  |
Cuando nació, los ojos maternos invadidos por la ternura, la vieron como una niña sana y normal. Con el paso de las semanas, el amor de madre no impidió ver que algo no marchaba bien con el desarrollo de su cría.
Desde aquellos días han pasado ya 19 años, y hoy Leydi Mayelva vive postrada en una vieja cama con parálisis cerebral. Su madre, Hermisenda Vásquez, contó a "Crítica" la historia que se empezó a escribir en una sala del Hospital de Chepo, un 9 de julio. "Cuando la niña nació, la vi bien. Pero después me di cuenta que no era una niña normal", dijo con aceptación de la realidad.
"Siempre la llevé a las citas de control en el Hospital de Chepo", dijo. Un día de esos, "la niña convulsionó. Tenía como nueve meses. Yo quería saber porqué. A las finales, el doctor me dijo que era una parálisis cerebral". La señora Hermisenda dijo que antes de la noticia, ella había notado que la niña no se sentaba, pero no le decían nada durante las citas de control cuando acudía al médico.
Después de la noticia, su madre continuó llevándola a las citas. "Eso fue hasta los cinco o seis años de la niña. Ella nunca comió comida con sal hasta esa edad. Solo tomaba líquidos: sopa colada y chichas", contó Hermisenda.
La difícil situación económica de la madre, la orilló a dejar de asistir al médico. "Ellos (los médicos) me querían ayudar con una trabajadora social, pero por la distancia que había (de la casa al centro médico) y la economía (pobre), yo no pude".
Leidy Mayelva, quien tiene dos hermanas saludables, vive en la comunidad de Curtí, en Chepo con su madre, sus abuelos y un tío. Para mantener a su hija, Hermisenda ha salido al distrito y a la ciudad capital a trabajar en casa de familia, restaurantes y demás oficios manuales.
C: ¿Quién la ayuda con el cuidado de Leidy? H: Siempre, desde que ella tenía diez meses, ha estado con mamá, y yo trabajo para ayudarla.
La vida de Leidy Mayelva ha estado cubierta de escaseces. La última vez que vio a un médico hace "ya bastante rato", según la madre. "Hace tiempo que no recibe un chequeo médico. Una vez la llevé al CRI (Centro de Rehabilitación para Impedidos) donde le hicieron unas calzas".
Pero actualmente, a Leidy Mayelva le urge una silla de ruedas. "La que tiene está viejita y casi no sirve ya", dijo su madre con un dejo de resignación en su voz. Lo poco que gana la señora Hermisenda desde hace un mes en la Escuela de Curtí, lo invierte en la desbalanceada alimentación de sus hijas.
"Aquí por el área hay muchos mosquitos, y la verdad, me urge un mosquitero para Leidy", comentó.
La casa donde vive Leidy es muy humilde. La cama donde duerme despierta la tristeza de quien la observa. A orillas de la carretera que conduce a la provincia de Darién, el viejo rancho es un punto debajo de un aguacero que deja el suelo anegado y fangoso. Leidy Mayelva no tendrá una cama donde dormir ni alimentos suculentos que saborear, pero está rodeada de esperanzas. Su madre alberga la esperanza de que un pueblo conmovido la ayude a conseguir atención médica, así como también la provean de una cama, no importa que sea vieja, pero que acoja el cuerpo de su desvalida hija. También sueña con tener un mejor suelo donde ella se pueda sentar, cuando no está en su vieja silla de ruedas. Con la esperanza que alimenta a los humildes, Hermisenda también tiene la ilusión de contar con una nueva silla de ruedas para poder sacar a su hija de la choza y darle un paseo.
C: ¿ Y el padre de Leidy Mayelva?
H: Sé que vive en un lugar de Darién. Su nombre es Eustacio Cedeño pero él nunca la ha visto ni se ha ocupado de la niña. Una vez le hablé pero no le vi mucho interés y dije bueno: Dios sabrá lo que hace y voy a seguir adelante. La ayuda que pueda recibir Hermisenda y su hija, puede llegar a la escuela de Curtí, o comunicándola al teléfono público del poblado, 296 7417. |