OPINION

REFLEXIONES
Seguro Social, entidad politizada

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Por Carlos Christian Sánchez
Asesor Diplomático

Un campesino del Interior sufre un problema cardíaco y necesita urgentemente ser operado. Como está asegurado, acude a la Caja del Seguro Social para tener una cita con un especialista, el cual luego le dirá que debe hacerse una operación. Pero al enfermo le informan que será llevado al quirófano "dentro de tres meses", algo inaudito, pues es necesario realizar la operación inmediatamente.

Este fenómeno de las citas largas y las operaciones quirúrgicas es un grave problema que nunca se ha resuelto en la Caja del Seguro Social. Acaba se sucederle a un allegado de la familia. Puesto que se afirma por allí que se han hecho grandes "reformas" a la institución, de que se han comprado dos lujosos hospitales como el San Judas Tadeo en Villa Lucre y el América en Carrasquilla, entonces cómo es posible que no se haya contratado más personal médico especializado.

Pero si se ha notado ciertos detalles no compresibles. Por un lado, la Contraloría de la República ha comprobado que el Seguro Social no cumple con su presupuesto, que se han nombrado miles de empleados administrativos (cerca de cinco mil, según un diario de la localidad), además de que se han suscitado casos como el del abogado con la factura que nunca cobró, algo que incluso generó una amenaza de demanda a un medio escrito.

No estamos en contra de que se nombre personal especializado en medicina o que se compren dos hospitales para atender a los pacientes, pero si se pide más de mil doscientos veinte millones de balboas para el presupuesto de la Caja del Seguro Social, hay que explicarlo muy bien, en especial, que se den claras soluciones al problema arriba expuesto, del prolongado periodo de citas y operaciones de los asegurados.

Por supuesto que el recorte al presupuesto de la Caja será funesto para los asegurados, pero lo cierto es que deben realizarse mejoras administrativas para la atención de las personas. En el caso de las compras de medicinas y otros productos, se evidencian serios problemas de organización de parte de esta entidad nacional. Si un asegurado necesita de cierto medicamento para mejorar su salud, no puede ser que no exista el producto necesitado y que el asegurado deba comprar el mismo en otro lugar.

Muchos panameños ya desconfían de la Caja del Seguro Social y han preferido buscar otra forma de asegurar su futuro, optando por trasladar sus cuotas de trabajo a fondos especiales en bancos privados. Pero hay algo peor y es el caso de que se descalabre la entidad social más importante del país, debido al desorden en el cálculo de las cuotas de los panameños asegurados y que no exista dinero para sufragar los gastos de los mismos.

Ya se ha puesto una fecha límite para semejante descalabro, entre los años 2005 a 2007. Lo cierto es que todos los ciudadanos de este país, incluso los no asegurados, debemos poner ideas y soluciones constructivas para ayudar a salvar la Caja del Seguro Social. También, la junta directiva actual debe abrir los ojos frente a los gastos innecesarios y los nombramientos de nuevos empleados. Ojalá se solucione el caso de las citas largas, pues no somos inmortales y las enfermedades siguen el paso del tiempo al ritmo de la realidad.

 

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