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La escena clásica de una guerra convencional son dos ejércitos combatiendo en el frente de batalla. Los soldados mueren en el cruce de bayonetas, los disparos a mansalva, la artillería que destruyen los fuertes o el duelo de cañonazos entre buques de guerra. El pasado domingo 7 de octubre, las fuerzas militares de Estados Unidos y la Gran Bretaña, iniciaron una serie de ataques masivos contra el régimen Talibán y los grupos terroristas de la célula "Al Qaeda", dirigida por Osama Bin Laden. Pero en los medios, lo que vemos es la casi tenue respuesta de artillería antiaérea Talibán a los bombardeos anglo-americanos. ¿Cuál guerra? Decía un diplomático cubano a una periodista acá en Panamá. "Si lo que se ve es a una gente atacando y a otros escondiéndose", terminaba afirmando el funcionario.
Es la pura verdad: ¿Cuál Guerra? Tal cual como pronosticamos en nuestro pasado artículo del sábado 6 de octubre, horas antes del ataque nada sorpresivo de Estados Unidos en Afganistán, ha sucedido que los gringos volatizaron los centros de mando talibanes, destruyeron los campos terroristas de Bin Laden, acabaron con las pistas aéreas, redujeron a polvo los pocos Migs Rusos que tenían los afganos islamistas, además que Washington logró la supremacía de los cielos sobre Kabul y todas las regiones de este país montañoso. Como era de esperarse, los Talibanes se escondieron en las cuevas naturales, guardaron sus AK-47 y Kalisnikov en pozos bajo las arenas del desierto, en espera de que los soldados americanos bajen a pelear al estilo clásico de las confrontaciones.
Pero, ahora viene lo bueno: la invasión por tierra. La ofensiva estadounidense será una acción de comandos elites y destacamentos armados que operarán con el fin de localizar a los dirigentes del Talibán, para luego aniquilarlos junto con los líderes de los terroristas. Casi 300 mil talibanes, cinco mil soldados pakistaníes de los frentes subversivos en Cachemira y los otros cinco mil comandos suicidas leales a Osama Bin Laden, esperan lograr la derrota norteamericana con una "Guerra de Guerrillas" que duraría hasta dos años, no más.
Quizás los analistas internacionales más pesimistas, los Talibanes y hasta el mismo Frente Terrorista, Al Qaeda, han menospreciado la preparación táctica militar de los soldados anglo-americanos para la lucha subversiva. Además, casi nadie recuerda que el sofisticado equipo de un soldado norteamericano lo transforma en un "Combatiente Futurista": Casco con cámaras láser infrarroja y visión nocturna, Sistema personal de Posición Global (GPS), armas automáticas con video miras desplegables remotas, uniforme para nieve y desierto con chalecos livianos antibalas.
De seguro Kabul, Khandajar, Herat, Jalalabad y el lado septentrional de Afganistán caerán fácilmente ante el avance de los soldados anglo-americanos, en coordinación con la "Alianza Norteña" compuesta de grupos izquierdistas afganos de étnica tajikia y uzbequia. La efectividad de la derrota de los Talibán depende de la maniobrabilidad de los frentes y el uso de los helicópteros o tanques ultramodernos que poseen los Occidentales. |