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Taiwán, que acusó a China de pisotear su dignidad, decidió boicotear la conferencia cimera de este fin de semana en la que estarán presentes los líderes de la cuenca del Pacífico, y el presidente de la isla pidió a los asistentes que condenen el matonismo de Pekín.
Empero, ninguno de los asistentes al foro de Cooperación Económica Asia - Pacífico (APEC) que transcurre en Shanghai atendió el viernes el pedido de Taiwán por lo menos no públicamente.
Taiwán eligió un mal momento para pelear con su rival comunista. El mayor y más poderoso amigo de la isla intenta llevarse bien con China cuyo respaldo podría ser crucial en la ofensiva que encabeza Estados Unidos contra el terrorismo. Es improbable que Washington desee enfrentarse ahora con Pekín por la cuestión de Taiwán.
El presidente norteamericano George W. Bush no mencionó el boicot de Taiwán en la conferencia de prensa que ofreció el viernes en Shanghai, y el tema no fue mencionado cuando se reunió con el presidente chino Jiang Zemin, dijo el vocero chino Zhu Bangzao y un funcionario norteamericano que habló a condición de guardar el anonimato.
Empero, otro funcionario estadounidense dijo que Bush indicó a Jiang que Estados Unidos sigue respaldando la ley de Relaciones con Taiwán, que obliga a Washington a vender a los taiwaneses las armas necesarias para su defensa. |