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La gente llega sin alimento ni pertenencias. Algunas familias se han separado. en la foto se observan a algunos hombres tomando alimentos.  |
Los afganos que huyen de los ataques aéreos contra sus ciudades fluyen en grandes cantidades hacia la frontera con Pakistán, y sólo ayer viernes llegaron 3.500, según Naciones Unidas. Muchos describen la jornada cada vez más caótica.
Ron Redmond, vocero del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, dijo que ayer viernes ese número de refugiados llegó a esta población fronteriza de Chaman, y que el flujo continúa. Además, la cantidad de personas que buscan refugio parece estar aumentando, según Redmond, quien dijo que unos 10.000 cruzaron a esta área la semana pasada.
"La situación ha sido descrita por los supervisores como caótica", dijo Redmond, en Ginebra. "La gente llega sin alimento ni pertenencias. Algunas familias se han separado". La mayoría de los refugiados dice que huye de los fuertes bombardeos lanzados esta semana en Kandahar, la ciudad del sur de Afganistán, bastión de la milicia del Talibán. Un refugiado, Amir Agha, de 42 años, dijo que vio cadáveres tirados en las calles de esa ciudad y que la gente muere en los hospitales porque los médicos no tienen medicamentos para salvarlos.
Miles de refugiados están varados del lado afgano y no pueden entrar a Pakistán por restricciones que permiten el paso sólo a quienes tienen visas. "Están repitiendo consignas contra los talibán", dijo Agha. Agregó que algunos tienen enfrentamientos con los guardias fronterizos paquistaníes. Abdul Qayyum, de 29 años dijo que miles de residentes de Kandahar han abandonado la ciudad.
"No escogimos venir aquí", dijo Qayyum luego de llegar hasta Chaman con su esposa y sus tres hijos."Estamos desvalidos. Somos pobres.No tenemos alimentos, no tenemos medicinas y no podemos dormir en nuestras casas". "Sabemos que llevaremos una vida miserable en Pakistán, en tiendas", dijo. "Hemos venido aquí sólo para salvar a nuestros hijos". |