|
En todas las comunidades, barriadas, empresas, entidades, asociaciones y familias se organizan actividades sociales a fin de lograr una mejor relación interpersonal de los individuos que las conforman.
Actividades que sirven para mejorar la comunicación, liberar el estrés, profundizar amistades y eliminar vestigios de conflictos, sin embargo, existen personas que son apáticas, introvertidas pero participan en algún grado de ellas.
En cambio también existe un grupo, minoritario que se aísla y no participa de ninguna de estas actividades, llámenlas como las llamen. Estos personajes siempre buscan excusas y encuentran argumentos para intentar justificar lo injustificable.
Ellos piensan que el resto de los compañeros, vecinos o familiares les creen todas sus argucias, pero no es así, son detestados por su falta de civismo, educación, formación, cultura y conducta social.
Y es que el ser humano es un ser gregario, social. Dios nos dio tantas capacidades y potencialidades para que las utilicemos en sociedad. Y muchas veces las desperdiciamos convirtiéndonos en seres, solitarios, renegones, gruñones y antisociales.
En cambio, también existen quienes sólo piensan en la vida social y no atienden debidamente las otras responsabilidades.
Es hora de que hagamos un alto y analicemos cómo es nuestra conducta social. Participemos generosamente pero sin abusos de las diferentes actividades sociales de la familia, de la comunidad de las asociaciones y de la empresa. De seguro que nos dará beneficios y nunca nos arrepentiremos. |