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Foto archivo EPASA  |
La Fiscalía XV reconstruyó ayer la violación de la que fue víctima Marco Manjarrez en la cárcel La Joyita, donde permanece detenido por el crimen del Monseñor Jorge Altafulla, ocurrido el 19 de mayo.
Rafael Rodríguez, apoderado legal del homicida, manifestó que la diligencia se hizo en la celda donde su cliente estaba confinado y donde otro preso lo amenazó con un cuchillo, a fin de que accediera a sus intenciones.
El letrado señaló que en reiteradas veces había advertido a las autoridades del centro penitenciario y al Ministerio Público, en cuanto a los peligros que enfrenta Manjarrez, pero no se le prestó atención.
De acuerdo a los forenses, Manjarrez tenía excoriaciones en diversas partes de su anatomía y signos de violencia física para cometer el acto sexual.
Precisó que hay testimonios de ciertos presos, quienes manifiestan que el recluso Marcos Manjarrez era a menudo molestado por otros presos que le pedían plata, a cambio de protección dentro del centro penitenciario.
Manjarrez necesita tratamiento psicológico constante, por las agresiones sufridas en La Joyita que lo han sumido en un estado depresivo, sostuvo el abogado. |