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El SIDA, como muchas otras cosas en la vida, puede tomarse como una tragedia en la cual no hay nada que hacer, o bien como una oportunidad para cambiar nuestras vidas. Si decidimos que es una oportunidad para hacer cambios y encontrarle un nuevo sentido a nuestra existencia, es necesario que estos cambios realizados permitan incrementar la calidad de nuestras vidas y la de todas aquellas personas involucradas. Dentro de los cambios que deberán hacerse están aquellos relacionados a nuestra sexualidad, tanto para el intercambio de afecto como de ejercicio de placer corporal.
Es muy frecuente que, cuando una persona sabe que ha adquirido el VIH, cancele su vida sexual, lo cual lo afecta tanto física, mental y espiritualmente; por ello es muy importante que recuperen su sexualidad. Hay que resaltar, que la persona portadora del VIH, independientemente de la etapa en la cual se encuentre, y dentro del marco de los derechos humanos, no pierde nunca el derecho a ejercer su sexualidad, y dentro del marco legal, no pierde la responsabilidad sobre sus acciones sexuales, especialmente cuando éstas afectan a terceras personas, por lo tanto, hay que buscar un balance entre el derecho de la persona infectada y el derecho de la pareja, sea ésta permanente o temporal.
Por ley, la persona portadora del VIH tiene la obligación de informar a su cónyuge que porta la infección, si no, el médico deberá hacerlo. Más, ¿cuál debe ser el proceder en el caso de una pareja temporal? Protegiendo la dignidad humana, la persona que va a ser compañía sexual de una persona infectada por el VIH debe tener la libertad de decidir si va a correr el riesgo. Aunque, muchas personas argumentan que si ambos utilizan el condón no hay necesidad de informar el status de portador. Otros dicen que cada persona tiene la responsabilidad de protegerse, evadiendo la responsabilidad hacia la pareja. Por otra parte, muchas personas infectadas, especialmente si no han superado la fase de ira o enojo, mantiene una campaña consciente o inconsciente de desquitarse. A través de los años he observado que cuando la persona infectada ha tenido la oportunidad de "ponerse en paz" consigo misma y recupera su autoestima se le hace más fácil asumir su responsabilidad e informa su situación de infección a la pareja, y en la mayoría de los casos, no reciben rechazo.
¿Con o sin condón? No debe haber excusa para que las parejas en las que haya una persona con el VIH, o ambas lo estén, no deban utilizar el condón. En la orientación se debe ayudar a las parejas, especialmente a las mujeres, a exigir el uso del condón por parte de su cónyuge. A su vez, se les debe enseñar a negarse a efectuar el coito si no dispone de un condón para ser utilizado. ¿Y el sexo oral? El riesgo de contraer el VIH es muy bajo en las relaciones boca-pene-vulva, sin embargo, es importante colocar una barrera de protección (condón) durante esta práctica. ¿Y otras actividades sexuales? Naturalmente, la comunicación sexual es muy amplia, y el coito es una pequeña parte de la misma. Esto quiere decir que se puede producir muchas prácticas eróticas que no involucran la unión de genitales. Besos, caricias, en todo el cuerpo y caricias a los geniales son apenas algunos ejemplos de actividades que pueden producir una comunicación satisfactoria. |