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Una historia para recordar

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CONTACTO

Arturo era un joven común y corriente. Tenía en 1985 18 años y estaba en el pleno goce de su juventud.

Una noche luego de salir de su practica profesional, una mujer como de 35 años empezó a seguirlo. Él miraba para atrás y la mujer detrás. Cuando iba llegando a su casa lo detuvo y le pidió una dirección. Luego le siguió comentando sobre otras cosas y la conversación se extendió.

Durante un mes lo siguió acompañando de su trabajo a la casa y él se mostraba serio y esquivo, pero ella estaba siempre muy contenta.

Un día no la encontró y se fue durante todo el camino observando para ver si la encontraba. Para sorpresa suya la mujer estaba en la acera que estaba enfrente de su casa.

La mamá de Arturo estaba muy preocupada, pero él le dijo que entrara. Conversaron por mucho tiempo.

Así todos los días estaba a la entrada de la casa, hasta que una noche su madre la hizo entrar, por que le daba vergüenza verla sentada en ese lugar.

Luego de un mes salieron a comer y tomar unos refrescos, ella le dijo tajantemente que le gustaba y que quería algo serio con él.

Arturo se extrañó, ya que ella le llevaba más de 15 años de diferencia. Esto ocurrió como a las dos de la madrugada y luego de unas cuantas copitas. Iniciaron a ser novios el 29 de abril de 1986.

ELLA ERA SU PRIMERA NOVIA Y SE ENCARIÑO MUCHO CON ELLA.

Al principio no sabía cómo hacerlo saber a su madre. Ella no lo aceptó y sólo se preocupó de que si ella quedaba embarazada. Poco a poco se fue integrando a su familia. Cuando él dio la noticia a toda su familia le produjo muchos problemas y rompió relación con algunos de sus familiares.

Un día cuando él venía de su trabajo la vio hablando en una esquina con un ex compañero del colegio. Él le preguntó qué hacía hablando con su amigo y ella le dijo que lo conocía porque había sido su novio. Iván, el muchacho, tenía una reputación de maleante. Ese mismo día le dijo que había sido novia de otro amigo suyo que se llamaba Byron, que sólo tenía 15 años.

Arturo le recalcaba siempre que deseaba casarse, pero ella le decía que no deseaba amarrarse y menos tener hijos.

Cuando tenían diez años de ser novios, ella lo lucía en todas sus reuniones de trabajo como un trofeo y le exigía que se comportara como la gente de su edad. Pero nunca ella lo acompañaba a sus fiestas juveniles.

Cuando llegaban las fiestas de fin de año ella se perdía y Arturo quedaba muy triste, ya que sus padres no lo dejaban salir por respeto a las fiestas. Eso a la mujer le causaba mucha risa. Por este motivo él peleó muy seriamente con sus familiares.

Ella le decía que se portaba bien, pero un día una vecina le dijo que ella llevaba muchos chiquillos a su casa. Él no lo podía creer y ciegamente la seguía amando.

Al cumplir los doce años de ser novios ella cortó definitivamente la relación. Enseguida se involucró con un chico diez años menos que él.

De pronto la vida de Arturo empezó a deteriorarse y la depresión fue inmensa. Los negocios que él había empezado se “fueron a pique”. Intentó suicidarse.

Lo mejor, nos cuenta Arturo, es que su familia le demostró todo su amor y aprecio en este momento. Gracias a esta experiencia Arturo conoció los caminos de Dios y hasta la fecha sigue fiel a sus caminos.

La mujer volvió a buscarlo, pero él por primera vez en la vida le pudo decir NO.

Ahora está feliz, aunque no ha vuelto a tener una relación seria, se siente completo y satisfecho.

 

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