La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y es una barrera natural que separa nuestro organismo del mundo exterior. Por lo tanto, proteger la piel es cuidar directamente la salud, en especial durante la tercera edad.
NO ES COSITA DE COMER
Una de las funciones más importantes de la piel es actuar como barrera previniendo la pérdida de agua, evitando la absorción de sustancias tóxicas, enfermedades e infecciones.
Para cumplir con esta tarea protectora, la piel tiene una capa denominada manto ácido, la cual cumple una función de "barrera". El manto ácido brinda esta protección porque posee una acidez o pH de 5.5, que le confiere una propiedad antimicrobiana, es decir, inhibe la colonización de bacterias, virus y hongos.
NUESTRO PROPIO ENEMIGO
Sin embargo, diariamente sometemos a la piel a diversas agresiones que alteran este pH tales como; la contaminación ambiental, las radiaciones del sol, los cambios climáticos, el maquillaje, irritantes como el agua y el jabón, entre otros. Entonces, urge protegerla para permanecer sanos.
Para lograr una adecuada protección de la piel lo primero es una constante limpieza. Pero no cualquier limpieza ni con cualquier producto.
Los productos tradicionales de limpieza poseen un pH entre 9 y 10, el cual arremete contra el pH natural de la piel que es 5.5., debilitando la función protectora del manto ácido.
Por esta razón, la ciencia médica ha desarrollado los llamados "jabón sin jabón", una barras dermolimpiadoras que se formulan a partir de sustancias tensoactivas.
En su composición se incluyen estabilizadores de la espuma, conservadores y agua, además, se añaden ácidos orgánicos leves (láctico o tártrico) para adaptar el pH al pH 5.5 de la piel. Por lo que conservan su poder detergente respetando el manto ácido cutáneo.
No todos los productos disponibles para la limpieza del bebé poseen el pH 5.5, por eso es importante considerar aquellos que sí están diseñados especialmente para recién nacidos, niños con piel sensible y atópica.
La limpieza de la piel - a cualquier edad- es esencial para mantenerla sana y, de esta manera, conservar la salud del organismo en general.