Cuando recuerdo a mi fallecido abuelo, lo primero que se me viene a la mente es su imagen en la hamaca al lado de su inseparable perro "Manimal".
Está más que demostrado que las mascotas brindan afecto, compañía y alegría, tanto a sus dueños como a las personas con las que conviven.
Por diferentes causas, muchas personas llegan solas a la tercera edad y una mascota puede ser la solución que estaban buscando para llenar esos momentos de soledad.
"Muchos desconocen que la compañía (principalmente de perros y gatos) puede dar a las personas un mayor tiempo de vida, con mejor calidad" asegura Marcos Díaz, veterinario clínico.
ASPECTOS POSITIVOS
Aumento de la autoestima. La jubilación puede provocar en algunas personas un vacío, que se potencia con un sentimiento de dejar de ser útil. Las mascotas con sus requerimientos de atención y cuidados pasan a ocupar un lugar central en la vida de los ancianos, neutralizando esa sensación tan particular.
Efecto socializador. Las mascotas constituyen un factor de acercamiento entre personas en la calle, parques, etc. Es fácil entablar conversación, aún con extraños, cuando hay una mascota de por medio, fomentando así la socialización de la persona y motivándola a salir de su casa.
Disminución de la tensión y el estrés. Si bien este efecto se manifiesta en todos los dueños de mascotas, es especialmente beneficioso en las personas mayores. Está demostrado que la sola cercanía de un perro o un gato produce una disminución de la ansiedad, por ejemplo, ante una noticia clave.
Estimulador de la salud. Las mascotas demandan un mínimo de actividad física por parte de sus dueños, sobre todo si son perros a los cuales hay que sacar a pasear varias veces al día. El ejercicio físico moderado, pero permanente, evita fracturas de caderas y mejora el funcionamiento cardiovascular, entre otros beneficios.
No obstante esto, si la persona tiene alguna complicación con su movilidad, la mascota ideal sería el gato, ya que no requiere paseos y brinda todos los efectos positivos antes mencionados.