Envejecer no es sinónimo de enfermedad, demencia senil o ausencia de deseo sexual. Tampoco lo es de carencia de capacidad productiva o creativa ni de un estado de eterno cansancio que obliga a llevar una vida sedentaria.
Un envejecimiento bien llevado consiste, sencillamente, en vivir más y disfrutar del tiempo libre haciendo lo que no se pudo, no se quiso o no se supo hacer antes de alcanzar la madurez.
Una de las opciones que encontramos es tomar clases de manualidades. Para ello podemos acudir a las juntas comunales de nuestros corregimientos y pedir asesoría.
Otro camino es el voluntariado. Organizaciones como las Damas Voluntarias del Niño tiene años de experiencia en brindar amor y dedicación a los pequeños que ingresan a esta institución de salud pública.
Quién ha dicho que la tecnología no puede acompañar a las personas de la tercera edad; hacer amigos a través de la red es un buen pasatiempo.