Por cuestiones de espacio, no había tenido oportunidad de expresar antes mi opinión con relación al polémico y sonado caso de la sanción que le impuso la Federación Panameña de Fútbol a los seleccionados nacionales masculinos y femeninos de categoría mayor que incurrieron en actos de indisciplina.
Ya han pasado varios días desde que el organismo rector del fútbol en este país envió un comunicado donde detallaban las medidas que se habían adoptado y las multas que se impusieron a cada uno de los jugadores y jugadoras involucrados.
Sin embargo, y aunque las aguas han vuelto un poco a su cauce, tengo que decir que me sorprendió sobremanera la posición del presidente Ariel Alvarado, de decir a un medio local, que a las chicas no se les había sancionado.
Y si lo que le aplicaron no es sanción, entonces cómo se le puede llamar al hecho de haber desactivado y retirado al equipo de toda competencia futura inmediata, en este caso, las eliminatorias para los Juegos Olímpicos de Bejing 2008, y de haber anunciado el inicio de un nuevo programa de fútbol femenino a partir de la categoría Sub-17.
A mi juicio, las más afectadas de todos fueron precisamente las mujeres, porque si de algo estoy segura es que a ninguna le cayó bien saber que habían quedado fuera de la competencia más cercana.
Como tradicionalmente suele hacerlo, el flamante abogado de profesión, hizo uso de sus "enredados conceptos jurídicos" para confundir no sólo a los futbolistas, sino también a la prensa deportiva nacional y por consiguiente, a la fanaticada panameña que cree en el deporte y en el avance del balompié en los últimos años.
Pero, ¿serán suficientes dichos métodos para sanear y beneficiar el desarrollo del fútbol nacional?
En diversas ocasiones, he hablado sobre la necesidad de que nuestros futbolistas reciban orientación psicológica, de manera que de una vez por todas aprendan y entiendan lo importante que es su comportamiento dentro y fuera de las canchas.
Es por eso que, más que una sanción, cualesquiera que sean nuestros dirigentes deben entender que ya es hora de que se tomen los correctivos necesarios que ayuden a nuestros representantes del fútbol a madurar y a cambiar de actitud.