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EDITORIAL
Día Mundial de la Alimentación
Parece paradójico que hoy que se celebra el Día Mundial de la Alimentación, haya quienes no prueban un pedazo de alimento desde hace varios días.
Este es un día dedicado a sacudir las conciencias de aquellos que pueden hacer algo por detener la hambruna en el mundo, pero que obviamente, no hacen nada y pasan la página de la historia igual que pasa la del calendario.
Cada año, para esta fecha, sale a relucir la cantidad de millones de niños y adultos que mueren por el hambre, y cada vez son más largas las listas de propósitos (a nivel mundial) que se suscriben para resolver la situación, pero también es cierto que cada vez parece que fuera menos el interés para poner punto final a la guerra contra el hambre en el mundo.
No hay que trasladarse al Africa para ver solo “pellejo y hueso” en un ser humano.
Aquí mismo en Panamá hay grandes realidades de desnutrición, sobre todo en aquellas áreas de difícil acceso a la cultura urbanizada.
El Censo de Talla de Escolares de Primer Grado revela la prevalencia de la desnutrición en el 22 por ciento de los alumnos, situación que es más alarmante en las zonas indígenas donde el problema alcanza hasta el 71% de los estudiantes.
No se puede negar que hay grupos que se dedican de una u otra forma, a minimizar el hambre en algunas regiones, y su acción es plausible. Son organizaciones con alto sentido de solidaridad y grandes deseos de apoyar a su prójimo.
Si bien es cierto que una golondrina no hace verano, como reza el viejo dicho, también es verdad que por algún lado se empieza, y la tarea de esas instituciones como el Patronato de Nutrición, Nutre Hogar y otros en la tarea, llevan a cabo una noble labor en pro de la niñez del país.
También en las campiñas de la república hay algunas granjas de producción sostenible, los huertos escolares y los huertos comunitarios, que son un paliativo ante el grave problema de la desnutrición.
. Hay quienes ocultos de la publicidad, dedican cuerpo y alma a los proyectos comunitarios y ello ha llevado a si bien no disminuir la desnutrición, al menos a no dejar que aumente.
Hay que enseñar a la comunidad a alimentarse y a cosechar sus propios productos. Para ello se requiere también el apoyo de todos. Para combatir el hambre se debería emplear todas las armas disponibles: medios de comunicación, entidades gubernamentales, capital y el recurso humano disponible.
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PUNTO CRITICO |
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